Visor Fest 2026: la memoria del presente y el futuro
El Visor Fest volvió a demostrar que la música del pasado tiene mucha vida en el presente, en una edición con conciertos cuyos ecos resonarán durante mucho tiempo
Un instante para detener el tiempo
Transcurría el ecuador del concierto y la banda había ejecutado ya la mitad del setlist previsto cuando James Dean Bradfield, vocalista y guitarrista de los Manic Street Preachers, tomó su guitarra acústica mientras sus compañeros se dirigían al backstage.
En un ambiente íntimo favorecido por la cercanía que siempre ofrece el escenario del Visor Fest, decidió ejecutar una versión acústica del tema central de la mítica serie M.A.S.H., canción que ellos mismos grabaron en versión más rockera para su recopilatorio de 2002.
Todo se vuelve más pausado y el tiempo se detiene por completo cuando Bradfield, ya con su guitarra eléctrica pero todavía en solitario, ataca las primeras estrofas de “The Everlasting”, del imprescindible This is my truth, tell me yours, el disco que los llevó a jugar en las grandes ligas.
La canción avanza con suave cadencia mientras la banda inicia un parsimonioso retorno al escenario. Uno a uno, Nicky Wire y compañía se van acercando. Todo sucede de forma tan lenta que somos incapaces de percibir que, en realidad, ya están al frente de los instrumentos y, de repente, la canción suena en todo su esplendor.
Es un momento mágico, uno de tantos que vivimos a lo largo de las dos jornadas del festival.
El Visor Fest: el disfrute de la música en directo sin distracciones
El Visor había arrancado el viernes por la tarde con algunas colas en la recogida de pulseras que el eficiente personal resolvió con sorprendente celeridad, y otras en las barras, algo más duraderas. Algo incómodo dado el calor reinante.
Afortunadamente, poco a poco, se fueron diluyendo, permitiendo un servicio más ágil.
Es uno de los pocos peros que podemos atribuir a una edición en la que la música brilló de forma intensa y en la que pudimos disfrutar de hasta cinco conciertos especialmente memorables.
El Visor Fest es un evento concebido para degustar la música en vivo. Sin prisas. Sin grandes distracciones. Sin agobios. Pocos grupos, con tiempo para tocar y con espacio entre ellos.
Es un festival que apela a la emoción y la nostalgia, pero que aguanta el pulso de lo racional porque los artistas vienen por lo que fueron, pero demuestran que todavía son.
Hoodoo Gurus, New Model Army y Ocean Colour Scene: una primera jornada memorable
El viaje musical comenzó con los australianos Hoodoo Gurus sobre unas tablas que llevan pisando durante 45 años. Casi nada. Y ofrecieron un concierto sólido, saliendo airosos del siempre difícil reto de tocar en horario diurno, a 30 húmedos grados y frente a una audiencia más pendiente del refugio de la sombra.
Se presentó la noche y en su compañía, la enérgica y apabullante actuación de los británicos New Model Army. De esas que cautivan incluso a aquellos que no conocen en profundidad sus canciones. De esas que silencian y te anclan. Una exuberante exhibición de talento musical y de un vigor insospechado en artistas tan longevos.
Cuando finalizaron, algunos jurábamos que era de lo mejorcito a lo que habíamos asistido a lo largo del año.
Y lo mismo sentimos al final de la jornada, cuando Ocean Colour Scene nos invitó a acompañarlos en la celebración de los 30 años del Moseley Shoals, publicado en 1996. Y fue mucho más que una celebración nostálgica, más allá de que el disco representara dos tercios del repertorio completo.
Son británicos pero suenan como si hubieran nacido al otro lado del charco. Aunque fueron uno de los pilares del britpop, mezclan el soul y la herencia mod. Quizá la influencia de Paul Weller, su salvador.
Y todo eso sonó de una forma exquisita, delicada. Cuando sonó su famoso riff del barco del río, no la echábamos de menos, aunque la celebramos como se merece semejante himno, casi al finalizar la jornada.
Sus compatriotas The Damned también ofrecieron un concierto sin mácula que descubrió a muchos que Tino Casal no es el autor de “Eloise”. Tampoco el conjunto londinense, cuya actuación, no obstante, quedó un tanto opacada por el esplendor de los OCS y New Model.
Gene, Ride y Manic Street Preachers: la segunda jornada culmina el festival
La jornada sabatina se abrió con los simpáticos suecos The Wannadies, epítome del one-hit wonder. Saboteados por el —afortunadamente— temporal virus de los 80 dB, el temido límite, ni “You and Me” ni el resto de su repertorio pudo oírse en condiciones. Aún menos, escucharse.
Suerte la nuestra que el volumen recuperado permitió disfrutar a Gene en todo su esplendor, además con el refuerzo de los teclados de Mick Talbot, cofundador de The Style Council… junto a Paul Weller. Fueron quizá la gran sorpresa del festival. Grupo de éxito moderado, sin duda eclipsado por los grandes nombres del britpop y, probablemente, infravalorado.
Elegancia, carisma, humor y un crooner como frontman de una banda de britpop. Pura clase. Una delicia su base rítmica —bajo casi de jazz— y una banda que honró la palabra conjunto. Paladeamos sus canciones con deleite. Unas pocas alcanzaron lo alto de la lista en los noventa. Todas las que sonaron iluminaron el cielo valenciano por igual.
Y de las notas delicadas pasamos al ruido hipnótico y las tormentosas atmósferas de Ride que nos golpearon en un ejercicio de contundencia reivindicativa. Rodeados por un muro de electricidad y percusión, nos dejamos transportar a otra dimensión. Son espectáculos para cerrar los ojos, escuchar y sentir.
Es entonces, al evadirnos, cuando aparece la belleza de las melodías ocultas en la madeja sonora. Y nos hicieron sentir muy vivos.
Fueron ellos los que dieron paso a los maníacos galeses, que recorrieron casi toda su discografía hasta cerrar el Visor Fest con su mítica “If you tolerate this, then your children will be next”.
Una frase que todos deberíamos llevar tatuada en el cuerpo y tener muy presente en la vida. Sobre todo, cuando el pasado se acerca al presente y amenaza el futuro.
