Entrevista a Mourn

Entrevista a Mourn: «Este disco nos ha abierto un mundo nuevo de posibilidades»

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Entrevista a Mourn

La nueva etapa de Mourn

Tras una década de carrera y cinco álbumes en inglés, Mourn presentan ‘Letra ligada’, su primer disco en castellano. Más luminoso y directo, el álbum refleja un cambio vital y creativo para la banda catalana. Nos reunimos con Carla y Jazz en un café de Malasaña para hablar sobre transformación, libertad artística, precariedad y cómo este nuevo trabajo les ha permitido reencontrarse con su música desde otro lugar.

 

 

Una mañana fría de noviembre nos citamos con Carla y Jazz en La Manuela, un café acogedor de Malasaña que nos trató con mucho cariño. Mourn acaban de publicar Letra ligada, su sexto disco y el primero en castellano, y no quisimos perder la oportunidad de preguntarles acerca de uno de los trabajos más personales e íntimos que han realizado.

Un álbum más luminoso, más pop, menos crudo que anteriores trabajos, aunque nada simple. Producido por Kenneth Ishak, marca un punto de inflexión en su trayectoria.

Al escucharlo, se siente libre. Tras desnudarse y mostrarse en castellano, sus letras, en lugar de parecer más vulnerables, las hace más reales y genuinas. No es casual. El grupo ha dejado atrás una etapa en la que la oscuridad era la lengua más fácil, casi automática. «Hubo un cambio de chip», explica Jazz.

Tras largos periodos de depresión, un día, en una furgoneta en Francia, surgió la frase que lo inició todo para la voz principal del grupo: «Me apetece cantar algo positivo en el escenario». Fue como si, de pronto, cantar desde la luz fuese no solo posible, sino necesario.

Una transformación interna y externa

Esa transformación interior se percibe en el escenario. Donde antes había tensión y una energía casi guerrera, ahora hay un aire más relajado, un modo de estar que se siente verdadero. No reniegan de aquella intensidad —«también era guay, más heavy y funky»—, pero reconocen que este presente es más honesto con quienes son hoy.

El cambio de idioma forma parte de esa transición. Acostumbradas durante años a escribir en inglés de forma casi automática, pasarse al castellano fue un reto y un descubrimiento. Hubo que pensar más, buscar una forma directa de decir las cosas y atender a la música que también habita en la acentuación. El proceso, aunque exigente, abrió un espacio nuevo: una voz diferente, más cercana. El catalán no está descartado, dicen; llegará si tiene que llegar.

Letra ligada, título del álbum, es casi un manifiesto. Las Mourn escriben siempre a mano. Vienen de la pintura y la escultura, y esa manera de crear se nota: lo analógico les parece más real, más honesto. Incluso las listas de la compra, comentan, las construyen desde la tinta del bolígrafo.

El sonido característico del grupo sigue ahí, pero han aprendido a detenerse y replantear las ideas en lugar de quedarse siempre con la primera opción. «Forzarse nos obligó a pararnos a pensar qué estábamos haciendo también; nos ha enseñado que pueden salir cosas guays por mucho que no sea la primera idea —en muchas canciones ha pasado eso—. Me siento genial. Grabamos, pero con el tiempo, a veces, si le damos otra vuelta siempre acaba saliendo algo más interesante de lo que partió de la original».

Explorando los límites

Ese proceso de probar enfoques distintos les ha permitido reconocer mejor su propio sonido y están explorando sus límites. Este disco, en concreto, ha sido una puerta que les ha abierto nuevas posibilidades creativas que les entusiasman: «a mí me ha abierto todo un mundo de cosas nuevas que puedo hacer que me encantan con la música», dice Jazz.

Canciones como “El lago” o “Espejo latente” muestran una exploración distinta. Jazz relata que «El lago nació de unos acordes intuitivos», mientras que “Espejo latente” fue casi un duelo. Carla recuerda la agonía inicial por la que transitó el tema: «Era un vals inicial que no lograba encajar con el sonido del grupo. Tempos, acordes, intentos fallidos. Incluso lágrimas. Hasta que, tocándola juntas en bucle, apareció lo que faltaba. Fue un aprendizaje de paciencia y de confianza en el proceso».

«El cambio de idioma no es una tendencia. Es una necesidad»

Y sí, diez años después de sus inicios, sienten que se abre una puerta a posibilidades que antes no estaban ahí. Su música ha madurado con ellas, hacia adelante, sin miedo. Pero llegar a ese punto no fue lineal. Jazz, en un alarde de generosidad, se abre en esta entrevista al recordar el vértigo de sus primeros pensamientos positivos tras la depresión: «Escribí una de las canciones en un autobús, camino de un lugar que frecuentaba a los dieciocho. Como un rito de retorno que, al mismo tiempo, inauguraba otra vida. Era un reset», dice. «Sentía cosas buenas, pero a la vez pensaba: “¿estoy bien o no?”». Ese choque extraño quedó impregnado en la letra.

La precariedad atraviesa el proyecto, pero también lo ha moldeado. Han compaginado trabajos y música durante años: semanas laborales completas, ensayos, giras de fin de semana. Jornadas que acababan a la una de la mañana. Carla eligió empezar de cero, dejando un empleo tóxico que le consumía nueve horas al día y apostando por la música y la fotografía: «Sé que este es mi camino», afirma rotunda.

Han sacrificado estabilidad y estudios, pero a cambio han ganado algo que nunca podrá igualar el sistema de trabajar 40 horas semanales y un sueldo fijo. Cuando suben al escenario, la precariedad queda fuera del foco. Sus madres, cuentan riendo, les recuerdan a menudo lo que dijo un crítico; ellas, simplemente, viven el arte con sensibilidad y presencia. No funcionan en modo robot.

También han tenido que escuchar lo de siempre: «búscate algo fijo, haz unas oposiciones». Pero han visto que la estabilidad no garantiza felicidad. Para algunas personas funciona; para ellas, no. Y lo aceptan sin posar la mirada ahí demasiado tiempo.

El cambio de idioma ha sorprendido fuera de España. En Francia, varias personas señalaron que sus canciones favoritas eran precisamente las nuevas en castellano. Incluso en Estados Unidos. No falta quien prefiera que siguieran en inglés, pero las Mourn lo tienen claro: «hay cinco discos anteriores para quien quiera eso», dicen entre risas. «Este no responde a una tendencia, sino a una necesidad».

Ya no tienen diecisiete años. Han cambiado, y su música cambia con ellas. Es un proceso de liberación y de aceptación: entender que lo que les sale ahora también les pertenece. Sonar como antes sería traicionarse.

Las fotografías del disco —hechas por Carla— nacen de un concepto sencillo: quedar, comer juntas, pasarlo bien. Y eso se siente en el resultado. Fueron a casa de la abuela de Jazz y Leia, hicieron fotos en el jardín y bajo el agua, con una cámara caducada desde 2013. El carrete devolvió imágenes bonitas y también hilarantes: piernas que desaparecían bajo el agua, ojos que picaban y obligaban a flotar fuera de plano. La portada azul, hasta ahora un color inédito en toda su discografía, simboliza ese cambio; y también el verano.

Fechas para ver su directo

  • 03/01 · Madrid – La Riviera (con Viva Belgrado)

  • 17/01 · Girona – Neu

  • 05/02 · Valencia – 16 Toneladas

  • 13/02 · Barcelona – Razzmatazz 3

  • 10/04 · Madrid – Siroco

 

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