El oficio de una banda como Eladio y los Seres Queridos
Eladio y los Seres Queridos celebran su vigésimo aniversario de carrera con una antología que reúne las canciones que han formado parte de sus setlists habituales a lo largo de las giras acontecidas en estos últimos 20 años. Las canciones han sido regrabadas en un formato de directo, capturando la energía y la esencia de sus actuaciones en vivo y, en algunas de ellas, contando con el acompañamiento de invitados e invitadas de lujo.
El concierto oficial de presentación del disco en Vigo será el 3 de octubre en el Teatro Afundación, y las entradas están a la venta en Ataquilla. Pero ya comenzaron a girarlo: la próxima fecha será en el Festival Esférica (del 22 al 24 de agosto en Álava).
Hemos hablado con Eladio sobre esta fecha tan señalada y lo que supone esta retrospectiva a toda una carrera.
P: ¿Qué supone para vosotros esto? Es un disco recopilatorio, son 20 años de carrera y me imagino que sea más emocionante que otras veces. ¿Qué expectativas tenéis con ese concierto de presentación?
Eladio: Bueno, en realidad no es un disco de canciones nuevas. No se diferencia el repertorio mucho de los otros conciertos. Lo que se diferencia un poco es que sí habrá el cuarteto de cuerda, habrá un guitarrista más, habrá, a lo mejor, algo de metales… Mi hija vendrá a hacer coros, cosas de esas. Además, es un sitio en el que no solemos tocar los grupos de Vigo. Es un sitio señorial.
Es un teatro precioso, de estilo modernista, de principios del siglo XX. Es el típico teatro bonito, de ciudad pequeña. Y, claro, nos hace muchísima ilusión y estamos encantadísimos.
Podremos crear momentos más de silencio, y eso es algo que hacemos mucho, pero en los bares, a veces, es difícil. Muchas veces tengo planeado un repertorio y ya veo que no se va a poder hacer mucho. Empiezo a saltar canciones lentas, empiezo a meter más caña, o al revés. Digo: “Oh, está todo el mundo súper atento, qué guay, vamos a subyugar, vamos a tirarnos ahí”.
P: O sea, que vas improvisando un poco el setlist en función de cómo esté el público.
Eladio: Bueno, tenemos uno, desde hace tiempo, yo creo que desde 2020, desde que salió el anterior disco. Sí que hay canciones que sabes que siempre están al final, canciones que sabes que están por el medio, y canciones que sabes que están por el principio. Pero sí que muevo cosas. Soy muy dictador bananero en directo. Les miro para atrás y digo: “Saltamos esta, pasamos a la otra, esto lo dejamos para después”. Eso lo hago bastante, por lo que sea, como lo veo yo.
Ojo, eso es una cosa que me da rabia. No somos un grupo que siempre tenga un público de estos que se sabe tus canciones de pe a pa. Nosotros vamos a tocar para doscientas personas, sabemos que hay tres o cuatro que las van a conocer, que van a estar ahí a tope, que las van a corear. Esta otra, no sabemos si van a estar muy en silencio, si no… Claro, tenemos que improvisar un poco eso.
“Éramos especialistas en tocar para público que no era nuestro”
P: ¿Y eso cómo lo llevas?
Eladio: Me gustaría, a lo mejor, alguna vez, experimentar eso de ir a tocar para mil personas o mil quinientas y que sean mil quinientos fans tuyos totales. Eso tiene que ser súper guay, ¿no? Digo yo, o sea, tiene que ser la hostia. Porque vas, empieza la canción… eso tiene que ser tremendo.
Nosotros, durante mucho tiempo, por ejemplo, hicimos varias giras. Sobre todo al principio, cuando no teníamos batería, nos llamaba todo el mundo para telonear porque ocupábamos muy poco espacio y probábamos sonido en la sala de espera. Entonces, Vetusta, Amaral, quien fuera, decían: “Que vengan estos, que son guays, nos gustan, es un grupo que nos encanta”. Nosotros íbamos encantados. Pero éramos especialistas en tocar para público que no era nuestro.
P: Bueno, pero pudisteis daros a conocer.
Eladio: Ah, hombre, eso fue súper importante. Por ejemplo, yo creo que hicimos una gira con Vetusta, de 40 conciertos o así, todos los días tocando para cuatro o cinco mil personas. Era tremendo, o sea, notabas que el grupo crecía muchísimo, que te googleabas y estabas todo el rato, aparecían comentarios sobre ti, y generabas derechos de autor y de todo. Ahí nos salvaron mucho la vida. Vetusta Morla en esa época, como antes también Xoel, fueron fundamentales para sobrevivir.
Nos especializamos un poco en ser teloneros y tenía su gracia, que eso da mucha resistencia a un grupo.
P: Por ejemplo, que aparezcan ahora ellos en este recopilatorio ¿es un agradecimiento por esto que me estás contando?
Eladio: No, no, es otro favor que nos hacen maravilloso.
Siempre decíamos: “tenemos que hacer un disco con invitados” porque, sinceramente, yo creo que, sobre todo, Eva Amaral, desde que salió el primer disco en diciembre de 2007, nos llamó sin conocernos de nada, diciendo “me encanta este grupo, venir y tal”. Creo que les gustábamos sinceramente.
“Ser teloneros da mucha resistencia a un grupo”
A Xoel, que no está en el disco porque fue imposible que viniera, yo lo conocía desde 1994, así, cuando era un niño. Yo soy un poquito mayor que él. Y Xoel fue el que me dijo: “tienes que hacer un grupo con estas canciones, está guay esto.” Xoel fue decisivo en eso.
A Fillas de Casandra, en realidad, las metimos un poco porque queríamos que viniera alguien joven y que le diera una visión nueva a “No quiero perderte”. Sé cómo son ellas, que no se iban a limitar a hacer unos coros ahí.
Y luego, Depedro, fue porque pasó por aquí, por pura carambola. Alguna vez habíamos hablado y tal. Le dije, «Pedro, ¿vienes y te haces esta canción?» Y me dijo: “esta, esta, me encanta”.
Y todos vinieron desinteresadamente, todos súper puntuales, llegando a veces incluso un rato antes. Todos se le habían visto la canción bien, de arriba a abajo. Y todos vinieron gratis.
Yo decía, «tenemos aquí un valor que no hemos explotado lo suficiente».
P: Bueno, eso demuestra el cariño que os tienen. Me imagino que prime eso, ¿no? la amistad, el cariño…
Eladio: Con muchos de ellos creamos vínculos de amistad y de amor importantes. Yo, a lo mejor, no sería tan generoso. Y ellos, venga, boom, boom, boom, boom.
P: ¿Qué destacarías de estos 20 años, o qué recuerdos te vienen del grupo (anécdotas)? Lo primero que te venga a la cabeza, porque son dos décadas.
Eladio: Hay una canción que se llama “Academia”, del anterior disco, que también se llama “Academia”.
Tenía una frase que me salió así un poco, que decía: “Cantamos la vida, la vida y el amor, y siempre en la medida de la media”. Es como que, en realidad, fueron 20 años como todo: con altos y bajos, y con etapas muy de que todo te desanima un poco, de decir “ostras, ríndete ya, se acabó”. Pero eso ayudó mucho a que hubiera una regularidad.
“Siempre pretendí hacer canciones populares, que un chaval barriendo la casa las pudiera cantar”
En realidad, creo que lo que teníamos muy firme en el disco —en la carrera en general— eran las canciones. De hecho, seguimos tocando muchas canciones del primer disco, y por eso me gustaba llamarlo “Banda Sonora Original”. Éramos una banda, sonábamos, pero “original” era importante porque siempre creo que hemos tenido nuestro universo propio.
Una vez hubo alguien que hizo una crítica, muy buena, alabándonos, pero decía: “El que pudo haber sido el Perales indie”. Y a mí me gustó mucho eso.
Una vez me encontré con Nacho Vegas y estuvimos venga a hablar. Me sentí súper honrado. Yo lo tengo a él por un Gil de Biedma, algo así. Lo tengo por un superpoeta, ¿no? Igual que Chinarro. A veces pienso: esos tíos son verdaderos poetas.
Yo nunca pretendí llegar a ese nivel poético. Siempre pretendí hacer canciones populares. Lo que quiero es que las canciones pasen a ser patrimonio, que un chaval barriendo la casa las pueda cantar. Eso es lo que siempre me pareció maravilloso. Y un poquito lo conseguimos.
Por ejemplo, ver youtubers y gente que te versiona me parece superguay. Y tienes la sensación de que no haces música solo para revistas entendidas, sino para tu abuela, para tus sobrinos, para todo el mundo.
P: Esto que dices ahora… A lo mejor, el secreto del grupo y de vosotros es amar las cosas sencillas, ¿no? Vosotros sois un grupo que tenéis hobbies como el cine, la música o el buen comer. También hablabais de llevar una vida más pausada. Quizá el secreto está ahí.
Eladio: Bueno, quizás eso tiene un poco que ver con que todos tuvimos grupos antes en los que estábamos más en la batalla, ¿no? Más en la locura. Empezamos a valorar mucho, con la edad supongo, el estar tranquilos, el disfrutar de ir a tocar, el no estar obsesionados con rivalizar con los demás. Eso creo que es terrible y te puede volver muy loco.
Aprendimos a valorar mucho ir de gira, por ejemplo, e ir tranquilos. Yo decía: “Vamos a ver, la catedral esta que pone aquí, que es superchula. Vamos a comer a este sitio, que dicen que se come bien”. Eso era una parte muy importante de estar en Eladio y los Seres Queridos. De hecho, siempre decía: «cuando entras en este grupo, engordas».
Yo empecé a imponer un poco lo de grabar nosotros los discos. Primero, porque era carísimo ir a Madrid y, segundo, porque yo tengo dos niñas pequeñas y quiero que estén por casa, y quiero verlas, y quiero estar grabando el disco y que se cuelen los gritos de ellas. Para mí era muy importante no perder la vida por eso. Y dio muy buen resultado. El primer disco que grabamos así fue de los que más vendimos. Fue cojonudo.
Y ahí empezó una filosofía. Grabar los discos nosotros fue súper importante para que el grupo durase 20 años. Si no, a los siete se hubiera ido por ahí abajo. Porque ya no podíamos ensayar todos los días ni esas cosas.
Cuando empezamos el grupo, ensayábamos prácticamente todos los días. Pero ensayar… Nos juntábamos, de cháchara, hablábamos de la actualidad y al final tocábamos dos canciones. Luego ya hubo que decir: “Vamos a ensayar, pero aquí todo el mundo llega y se sabe la canción”. Y en vez de ensayar tres días a la semana, ensayamos uno, o uno cada quince días incluso.
P: Una lección aprendida, ¿no?
Eladio: Claro. Nada de estar de cháchara. Ya teníamos menos tiempo, teníamos familias y cosas, y fue importante hacer el grupo en ese sentido más sostenible.
Porque primero se grabó un poco así. El segundo ya empezó a tener más gente y dinero y cosas.
Hacíamos una cosa, un método muy guay, que era grabar en mi casa con una batería electrónica para no tener que montar las cosas en un bar o un estudio. Aún lo hacemos así. Y cuando veo que hay una toma bonita, guay, digo: “Vale, vamos a usar esto”. Y ahí me tiro, a lo mejor, meses y meses, regrabando.
P: Para terminar te iba a preguntar qué consejo le darías a quien está iniciando o quien está todavía lejos un poco de esos 20 años de carrera, pero más o menos yo creo que me has podido contestar a lo largo de esta entrevista. ¿O quieres añadir alguna cosa?
Eladio: Ahora, a veces, me hacen esa pregunta y digo: “Madre mía, ¿dar yo consejos? ¡Pueden acabar como yo!”. Pero creo que sí puedo dar uno, aunque no es para triunfar ni para no triunfar, ni para nada. Simplemente para no volverse loco.
Lo más importante creo yo es, primero, amar de verdad la música y las canciones. Para nada entrar en la batalla. Hay una batalla ahí siempre, y mucha gente está en ella. Hay una batalla por estar en los festivales, y he visto a mucha gente realmente volverse loca con eso. Y todos acabaron mal: acabaron o dejándolo o locos, porque esa batalla en realidad siempre entra dentro de lo relativo.
Sobre todo, amar mucho el proceso de hacer canciones. O, si no haces canciones, de arreglarlas, o de estudiar guitarra, batería, samplear, o manejar bien ordenadores y esas cosas.
Hay que amar mucho ese proceso, disfrutarlo mucho, relajadamente, y no pensar nunca en la competición. Si estás en la competición, la pierdes siempre. Tienes que pensar en el gozo de cantarle a la vida y al amor. Y ya está. Y así ganas siempre. Ese es mi consejo de hoy.

