
Warm Up Estrella Levante 2026: luces, sombras y la consolidación de un festival imprescindible
Un arranque sólido con margen de mejora
La historia de la música no elevará a los altares esta nueva edición del Warm Up Estrella Levante Festival 2026, pero sí que lo confirman como la apuesta más segura y notable para la apertura de la temporada festivalera en nuestro país.
Más allá de la elaboración del cartel (más sustancial que el de la edición anterior pero quizás un tanto descompensado de calidad en sus dos jornadas), Murcia volvió a vibrar con suma energía ante los conciertos que tuvieron lugar durante las dos jornadas. A los escenarios principales les costó coger ritmo sonoro, lo que lastró las actuaciones de algunas bandas (aunque no todo es justificable por el mal sonido, los grupos tuvieron mucho que ver). No obstante, fue mejorando según caía el crepúsculo sobre el recinto de La Fica.
Viernes: irregularidad inicial y primeras grandes actuaciones
La jornada del viernes dio su salida con la banda ganadora de la segunda edición del concurso de Murcia Suena. En este primer día, en horario de merienda, las Ginebras asaltaron a trancas y barrancas el escenario principal. Un mal sonido no fue la excusa para un concierto que, a pesar de la algarabía que provocó un público leal a sus coros de raigambre hooliganesca, fue bastante pobre en la secuenciación de repertorio e incluso en la interpretación.
Pocos minutos después Sanguijuelas del Guadiana tomaron el relevo de Veintiuno en el Escenario El Pozo King. Un concierto que no justificó su expectación de los últimos meses. De aquí saltamos a la actuación de una de las bandas que mejor disco publicó el año pasado: Biznaga. Los madrileños ofrecieron un recital a la altura de las expectativas (que eran muchas). Perfectamente compenetrados, reivindicativos y de atronadora presencia escénica. Un sobresaliente de largo.

De promesas a consagraciones sobre el escenario
En ese mismo momento, el escenario Estrella de Levante estaba ocupado por la que parece ser la gran esperanza blanca de la música española: Guitarricadelafuente. Si bien su repertorio a lo mejor resulta más apropiado para entornos más íntimos, la realidad es que el artista defendió con soltura, arrojo e incluso pasajes muy bellos, unas canciones que repiquetean en tu mente una vez concluido.
Tras Guitarrica, la veterana apisonadora de León Benavente salió de su trinchera sónica y batalló a campo abierto contra propios (fallo técnico al inicio del concierto) y extraños (el resto de las bandas del cartel) para golpear con puño de hierro los cimientos musicales de un WARM UP que se vino abajo con su maestría. Simultaneando su actuación la más que notable revelación de Midnight Generation que funcionó como pasarela hacia la traca final del día que, lamentablemente, no fue a cargo de los veteranos James (un concierto plano y con poca sustancia), sino de apisonadora del averno electrónico conocido como SOULWAX.
Sábado: energía emergente y momentos memorables
La jornada del sábado arrancó con la etérea vaporosidad musical de Firmado, Carlota. Sus canciones iluminan lo angosto de abrir un festival a horas tan tempraneras. Buen concierto.
En pleno cambio de temperatura y alternancia de sol y nubes, el trío REPION derrumbó los muros del festival por obra y merced de un concierto épico, memorable en su ejecución, interpretación y pasión. En ocasiones parecíamos estar ante una versión más sofisticada y perfeccionada del movimiento noventero de bandas conocido como Riot Girl. Su concierto, en horario de tarde, seguramente les abrirá puertas hacia una mejor programación en otros eventos de similares características y, háganme caso, no se las pierdan. Son una auténtica pasada. De lo mejor, sino lo mejor, de esta edición del Warm Up.
Altibajos en los escenarios principales
Tras la bomba sónica de Repion, turno de La La Love You en un escenario principal, que a pesar de su veteranía les quedó muy muy grande. Mal sonido para una banda en errático trasunto de Green Day ibérico que se queda a medias de todo, más allá de su hiperconocido hit viral, mundial, global…
En el escenario Ballantines (quizás el más interesante del festival) desplegaron su buen rollo Las Petunias que comenzaron con muy buen pie y terminaron desinflándose en el ecuador del recital. La caída de la tarde fue respondida con el fulgor del recital de Carlos Ares. El artista sí que supo estar por encima de su hype ofreciendo un repertorio tan sólido como bien seleccionado y ejecutado. Vibrante y emocionante a partes iguales, meció al público en su son y costó que éste lo dejara, porque demandaba más y más de un artista en estado de gracia.

Veteranos, decepciones y revelaciones finales
El reencuentro de los míticos Bloc Party se quedó tan descafeinado como gran parte de su discografía tras la publicación de sus dos primeros discos y fue así como se desarrolló su concierto. Según avanzaban los temas, la pegada del inicio y lo decreciente de la calidad de sus composiciones inundó un escenario que les quedó muy grande y que tampoco ocuparon con sus grandes e icónicos hits.
El amargor de boca que nos dejaron los londinenses se tornó en salvaje dulzor por obra y merced de otros británicos: DEADLETTER. Impresionante. Qué maestría y compenetración de una banda con tan solo dos discos en el mercado. Un concierto hipnótico, narcótico, galvánico y curativo para de donde veníamos y hasta donde nos iríamos.
En un entorno absolutamente repleto que dificultaba el tránsito (algo que se repitió en ambas jornadas del festival), Lori Meyers volvió en su modo festivalero y como el Real Madrid en una final de Champions: nunca fallan. Te podrán gustar más o menos, pero te diviertes, que al final es lo que en ocasiones se busca en este tipo de eventos. Y para diversión, la irrupción de la salvajada del concierto de Viva Belgrado junto a dos de los principales reclamos del festival: Russowsky y Fatboy Slim. Generacionalmente muy separados pero unidos en sus ganas de diversión.

Y así concluyó esta nueva edición del festival murciano. Un año más y un año menos para volver a vernos en Murcia, en la primavera musical que verá florecer los frutos musicales que se siembran durante los meses anteriores y que, irrigados por las ganas de disfrutar de una mezcla de generaciones, aflorarán en una nueva edición del WARM UP Estrella Levante.
