DEADLETTER en Madrid 2026

DEADLETTER en Madrid: la vibrante revolución musical

DEADLETTER en Madrid: la banda británica firma un concierto arrollador, con precisión rítmica, ambición sonora y una puesta en escena magnética.
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DEADLETTER en Madrid: la vibrante revolución musical

 

La banda británica ofreció una actuación arrolladora, con un sonido prístino y un ejercicio tan lleno de vigor como de arte.

 

Quedan poco más de 10 minutos para la hora oficial de comienzo del concierto de DEADLETTER en la sala Villanos, pero ni en la calle Bernardino Obregón ni en la cola hay demasiada gente. Tampoco en el interior. Resulta desconcertante.

No hablamos de una banda masiva, pero sí de una propuesta en claro ascenso. Ya nos habían visitado varias veces y dejado señales en su todavía breve trayectoria. Además, son británicos en una ciudad que hace tiempo se puso de espaldas hacia la población local y lanzó sus redes hacia el turismo y los residentes foráneos con los bolsillos llenos.

Y no solo se nota en los festivales, sino también en las salas cuando actúan artistas internacionales, cada vez más copadas por turistas y residentes foráneos. Sin embargo, el público, que a última hora casi llenó la sala, era mayoritariamente nacional. Y, curiosamente, de edad media superior a la de los propios músicos.

Apenas unos minutos después de la hora prevista, el sexteto apareció bajo el característico arco que enmarca el escenario de Villanos —una de las salas con mejor sonido de la ciudad—.  Setenta minutos después lo abandonaron dejándonos ante la complicada tarea de traducir al lenguaje escrito lo que allí vivimos.

Cantando entre el público

Liderados por Zac Lawrence —voz, percusión, guitarra acústica—, evocando en su atuendo a un veraniego Ian Curtis, ofrecieron un concierto vibrante, contundente, apabullante. Una actuación descomunal.

Su presencia escénica, entre lo desafiante y lo mesiánico, diluyó las fronteras entre el escenario y la audiencia. Le gusta bajar y mezclarse entre el público mientras canta, desde el primer tema al último. Ayer llegó a hacer un Peter Gabriel e, incluso, un espontáneo lo imitó subiendo al escenario y saltando de espaldas.

La banda, imperturbable, continuó tocando de forma metronómica. Porque, entre las múltiples cualidades de estos talentosos y jóvenes artistas, está el extraordinario sentido del ritmo. Una arquitectura compleja, sostenida por una batería poderosa (Alfie Husband), un bajo prominente, constante y versátil (George Ullyot) y un set de percusión compartido por Nathan Pigott —también al saxo— y el propio Lawrence.

En la vanguardia musical

Son una de esas bandas encuadradas dentro de ese post-punk experimental y eléctrico que está renovando el rock y revitalizando la escena. Una corriente encabezada por los irlandeses Fontaines D.C. que ahora ven su liderazgo amenazado.

El arranque, con “Purity I”, de su reciente y brillante Existence is Bliss, resume la esencia de la banda: Post-Punk, Kraut-Rock y ese aroma de jazz que envuelve todas sus ejecuciones. Es imposible no percibir la sombra del Bowie de Blackstar.

Aunque también percibimos la de su etapa berlinesa: (“It Comes Creeping” o “It Flies”). Se funde con la experimentación, el funk y el ska de Talking Heads en esas y en otras como la de cierre, “Cheers!”.

Exprimen al máximo la acústica de la sala que permite percibir cada matiz y cada detalle de la experimentación sónica. Los oyentes se animan y el recital se convierte en una fiesta.

La maestría de las guitarras de Sam Jones lució virtuosismo en “Hero” o “Binge”, pero su compañero Wil King, en posición más discreta, no le fue a la zaga. Son la versión joven y oscura de Johnny Greenwood y Ed O’Brien. En el fondo, DEADLETTER suenan a unos Radiohead infiltrados en el universo Batman.

Fueron setenta minutos de ambición y pulsión tan enérgica como creativa. Son DEADLETTER unos jóvenes artistas de Yorkshire que retan y cuestionan el propio existencialismo. Esa actitud y pensamiento crítico les permite expandir el género y romper con la repetición de fórmulas que hoy impera. Experimentación e innovación frente al conformismo.

Cada vez son más bandas las que se unen a una alianza que alumbra una nueva esperanza. Puede que una revolución. Después de todo, quizá esa carta y ese mensaje no se queden sin destinatario.


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