Monstruo Laberinto en Madrid

Monstruo Laberinto en Madrid: la dimensión emocional de la electrónica

Monstruo Laberinto en Madrid dejó un directo intenso y orgánico en Villanos. El proyecto de Manolo Cabezalí brilló con personalidad y emoción electrónica.
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Monstruo Laberinto en Madrid

Monstruo Laberinto en Madrid: la dimensión emocional de la electrónica

El nuevo proyecto de Manolo Cabezalí se presentó en la sala Villanos de Madrid en un evento lleno de ritmo y sentimiento.

 

Una trayectoria que desemboca en transformación

La de Manolo Cabezalí es, sin duda, una de las trayectorias más extensas y con mayor huella dentro del panorama musical español. Como artista, al frente de Havalina, banda que cesó su actividad en 2023. Como productor, su creatividad y solidez han empujado hacia delante proyectos como los de Rufus T. Firefly, Zahara o Xoel López.

Todo ese recorrido tiene, en ocasiones, un punto de estancamiento y, necesariamente, otro de inflexión. Aunque no lo percibamos desde fuera, la vida interior del artista es, a menudo, tortuosa.

El nombre de este proyecto, Monstruo Laberinto, resulta representativo de ese camino enrevesado de dudas, obsesiones y necesidad de transformación. Ese recorrido que, sin duda, ha recorrido el propio Cabezalí como la otra mitad de la banda, Nieves Lázaro, también líder en otras formaciones (Lázaro) y colaboradora en otras como La Bien Querida.

La experiencia y el momento vital de ambos ha cristalizado en uno de los discos más originales que han dado los últimos tiempos dentro del panorama alternativo nacional. Un trabajo que no está hecho para convencer a todo el mundo y que, en algunos pasajes, exige al oyente más paciencia que inmediatez, pero que, definitivamente, tiene personalidad.

 

Negro Fosforito: redención y descubrimiento

La reciente escucha de Negro Fosforito supone un acto de contrición para quien esto escribe, puesto que su publicación, en enero de este mismo año, le había pasado desapercibida. Confío en que el pecado sea absuelto con su inclusión, aunque haya sido con retraso, en nuestro artículo con los discos esenciales de enero de 2026.

Se trata de un disco muy interesante que merecía acercarse a la madrileña sala Villanos para escuchar su presentación en directo, en la que el dúo estuvo apoyado por su habitual batería Juanma Padilla y, como refuerzo en teclados y voces, el fiel Víctor Cabezuelo (Rufus T. Firefly).

 

Un directo orgánico en clave electrónica

Crescendo hipnótico y ejecución en tiempo real

En vivo apuestan por un suave crescendo que comenzó puntual con los ritmos hipnóticos de “Interrupción”, deudores de Fever Ray; el vuelo nocturno en ala delta de “Ven a verme”; y la propia apertura del disco: “KIK”.

El gran acierto del grupo es, aunque parezca un oxímoron en el mundo electrónico, la dimensión orgánica de su propuesta, tanto en producción como en ejecución. Parten del uso de sintes analógicos e interpretan todo en tiempo real, sin recurrir a pistas pregrabadas, dejando espacio para la improvisación, el error y la corrección.

Sobre el escenario, todo suena más real y con mayor contundencia. La arriesgada creación de texturas con las guitarras funciona, transitando entre el pop, la psicodelia y la pista de baile de forma natural.

Un ejercicio de creatividad y credibilidad singular dentro del género. Un zasca para otros artistas cuyos conciertos se limitan a ofrecer espectáculos de baile sin música en directo.

 

Emoción, versiones y catarsis final

Del recogimiento al desenfreno

Fue un concierto pleno de ritmo, con momentos para la risa, el baile y la sensibilidad. Hubo espacio para la emoción y el recuerdo de Havalina, con Cabezalí interpretando en solitario “Objetos personales” apoyado en su guitarra; y otros para el desenfreno, al dejarse llevar en “Alas con membranas” hasta una rave evocadora de Tino Casal y Trentemøller.

No fue la única versión dentro de un setlist centrado, lógicamente, en Negro Fosforito. La actuación, que se alargó hasta la hora y cuarenta y cinco minutos, contó con otras revisiones. Algunas más o menos lógicas (“El algoritmo de la noche”, de Atención Tsunami) y otras tan sorprendentes como acertadas (“Rano Pano”, de Mogwai).

Monstruo Laberinto en Madrid

Un cierre compartido

El cierre del álbum lo fue también del bolo, aunque “El momento culminante” no fue la propia canción, sino ese abrazo de gol con el que se despidieron y en el que todos nos fundimos, dejándonos llevar por una atmósfera de familiar y eufórica camaradería.

Porque, como demostraron en Villanos, en los lugares y en los paisajes sonoros más fríos y sombríos, podemos encontrar un espacio cálido en el que refugiarnos.

Próximas fechas de la gira de Monstruo Laberinto

La gira de Monstruo Laberinto continúa:

  • LeónGran Café
  • OviedoLata de Zinc
  • AlgecirasEspacio Farándula
  • GranadaRocknrolla
  • BarcelonaSala VOL
  • ZaragozaRock & Blues
  • Valencia16 Toneladas
  • MurciaLa Yesería
  • PalenciaUniversonora

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