Entrevista a Rivas, de Alcalá Norte: «Todavía no sé lo que es lidiar con la posibilidad de no estar vivo mañana»

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«Todavía no sé lo que es lidiar con la posibilidad de no estar vivo mañana»

Entrevistamos a Rivas cuando aún Alcalá Norte está recogiendo los frutos de un año sin parar de girar y darse a conocer. Este ímpetu por llevar su música donde todavía no se haya oído seguirá hasta diciembre -con el recién anunciado fin de gira- sin prisa por ver el rostro del segundo trabajo de estudio de la banda revelación de los premios MIN 2025.

Quería hablar contigo del balance que habéis hecho como grupo y tu punto de vista  personal de este último año de Alcalá Norte. Venís de no ser conocidos y de repente el boom, ¿no?

Rivas: Sí, claro. O sea, al final yo lo mido en términos prosaicos y lo más importante es que yo ya no voy a la oficina. O sea, eso es claramente el principal cambio. Y no solo es que no vaya a la oficina, sino que cuando complete esta gira de festivales en la que apenas hemos comenzado, pues voy a tener una libertad financiera que no tenía antes; tampoco es que me vaya a forrar, pero voy a dejar de vivir tan al día como vivía en la oficina. O sea que, en ese sentido, para mí es un flipe que haciendo una cosa aparentemente más aparejada al ocio que al negocio, acabé metiendo más euros en mi cuenta corriente que vendiendo seguros, ¿sabes?

Sí, claro, desde luego. O sea, mejor es esto que estar en la oficina, ¿verdad?

Rivas: Claro, y mis rutinas ahora son las rutinas que he querido siempre: hacer muchísimo deporte, mucho tiempo para la lectura y el estudio, que al final son las cosas que más me llenan, y tengo tiempo para estar con la gente que quiero. Es verdad que se trabaja los fines de semana, eso no te voy a negar que es un problema a la hora de cuadrar dinámicas con amigos y familia, pero bueno, yo qué sé, el cómputo global es de mucha más calidad de vida. También porque quiero, yo qué sé, si todos los conciertos que doy acabase hasta arriba de alcohol y de speed, pues igual tendría menos calidad de vida, pero como no es el caso y somos unos santitos, pues estoy “debuti”.

“Me desencanté por el rumbo que estaba tomando mi vida, principalmente profesional, había perdido ese impulso, y ahora  lo he recuperado”

Has nombrado ahora la lectura. Es uno de los placeres que más te llenan. Imagino que la vorágine de la gira que estás teniendo y el año pasado con festivales y demás, no te ha dejado mucho tiempo para disfrutar de ello. ¿Cómo llenabas esos espacios que antes llenabas con la lectura? ¿Qué has estado haciendo?

Rivas: Por una cuestión mía personal, que puedo describir pero no puedo realmente explicar desde los principios, por lo que sea, cuando estoy agobiado y me siento alienado, por ejemplo en la oficina, los ratos en los que puedo buscar el placer de la lectura, los consumía buscando placeres más inmediatos como los que te proporciona el teléfono en cuanto abres cualquiera app que se te ocurra. Y he necesitado un periodo de transición desde que he dejado la oficina hasta que me he hecho a mis nuevos horarios, pero ahora estoy mucho mejor porque las ocho horas de actividad cerebral que yo consagraba a una empresa, pues ahora puedo dividirlas en tres horas y media con asuntos de la banda y otras dos horitas por la tarde fresco para estudiar. Y todavía he hecho menos horas que las que hacía antes, entonces realmente leo más y estudio más ahora que antes, aunque he necesitado una transición porque venía de cero. Ya por 2022-2023 como corté el ritmo de estudio, me desencanté por el rumbo que estaba tomando mi vida, principalmente profesional, había perdido ese impulso, y ahora pues lo he recuperado entonces mucho mejor.

¡Qué guay! ¿Qué estás leyendo ahora en este momento?

Rivas: Estoy haciendo un repaso de la historia de la filosofía en el orden canónico partiendo de los griegos y, bueno, estoy bastante al principio; estoy ahora mismo entre Platón y Aristóteles poniéndolos a discutir a uno y a otro y, aparte, tengo ahí como novelillas de tipo fantástico, esotérico, orientalista. Voy a leer Las mil y una noches, por ejemplo, que es una verdadera empresa, son tres volúmenes bastante tochos, pero siempre he tenido ganas de hacerlo y era como lo típico a lo que antes me parecía muy fuera de mi vida y de mi rutina porque ya me había destrozado las neuronas como para poder consagrarme a tal esfuerzo y ahora me parece sencillamente una cosa más que hacer que me va a llenar y que me lo voy a pasar “debuti” … Yo sé que esto viene de taras psíquicas mías, pero, a veces, cuando contraponía el placer del estudio y la lectura a ganarme la vida me parecía que consagrar muchas horas a leer Las mil y una noches era poner en peligro mis modos de sustentarme, esto era una completa tontería porque ese tiempo tampoco lo invertía estudiando cosas para ganar más dinero, pero por lo que sea ahora todo ese batiburrillo de incongruencias ha desaparecido y sencillamente se liberan los momentos para que yo haga lo que más me apetece, que es leer historias universales brutales.

“Me he ganado el derecho a confiar en mi intuición para un segundo disco y luego ver si me he equivocado o no”

 Vale, si te he entendido bien tú antes eras más práctico que ahora, estabas como más enfocado a tener un trabajo ordinario y seguir un poco la pauta que te daba ese estilo de vida y ahora estás en un proceso vital mucho más desapegado a seguir al rebaño ¿no? y es la apetencia de leer cosas que a ti te gustan la que estás teniendo ahora ¿no?

Rivas: Sí, más o menos es eso, es decir, yo era muy feliz, hasta confiaba en la selectividad, para ser más preciso, como baremo de lo que se debe hacer. Tenía 18 años y sabía que si sacaba buenas notas en selectividad estaba cumpliendo con lo que se esperaba de mí y el resto del tiempo podía hacer lo que yo quisiera porque estaba claro que yo cumplía con lo que se esperaba, pero al llegar a la uni -y especialmente cuando salí de la uni- y me enfrenté al mercado laboral, esas certezas y esa estructura de carrera tan reglada y jalonada, curso por curso, examen a examen, nota a nota, desapareció y la verdad es que me vi bastante perdido. Empecé a cuestionarme si realmente eso es lo que quería, si eso es lo que me llenaba, si realmente yo era bueno en eso; o sea, si estaba consagrándome a lo que yo mejor podía hacer o no y, bueno, pues todas esas preocupaciones que me parecen las preocupaciones que hay que tener, por otro lado, ahora las relativizo porque he encontrado algo que aparentemente se me da bien que es escribir canciones que le gustan a la gente y tengo la oportunidad de conjugarlo con mi gusto por el estudio y tengo la oportunidad ahora de hacer un segundo disco y consagrarme o sencillamente decir “bueno, mira, qué vacaciones más guays me he pegado durante un par de años”.

Celebro la oportunidad, pero también sé que esto que me ha pasado no significa nada y que no tengo acceso privilegiado a las musas ni cuento con las reglas definitivas para hacer canciones que gusten, así que sencillamente se trata de que me he ganado el derecho a confiar en mi intuición para un segundo disco y luego ver si me he equivocado o no. Si me equivocaba, volvería a mi antigua vida con la sensación, al menos para siempre, de que en algún momento de mi vida hice algo de lo que me sentí realmente orgulloso desde el punto de vista profesional; cosa que no había pasado hasta ahora.

Pero tú compones súper bien, o sea, a nivel de letra es algo innato tuyo; tú tienes que darte cuenta del potencial que tienes como escritor, por ejemplo.

Rivas: Yo estoy contento y ahora que hacemos nuevas canciones pues yo creo que las hago con más mimo que antes pero no sólo vale con escribir buenas letras, hacer que un disco funcione, hacer que un single funcione depende de otras muchas cosas, yo no tengo el control de todos esos factores, pero desde luego, sí que creo en que las cosas que hago las hago por algo y cada vez tengo más criterio para saber si algo está bien hecho o mal hecho.

También tengo la suerte de contar con gente en la banda que tiene buen ojo a la hora de saber si algo funciona o no funciona -en el sentido más mercadotécnico- entonces, entre que cada vez soy más desapegado de mi obra y mi creciente desapego a las cosas que voy haciendo, pues confío en que ¿por qué no vamos a seguir haciendo canciones que funcionen?

La reflexión que has hecho del desapego creo que es muy importante para tomar perspectiva de uno mismo; también escuchar a los demás y escuchar una crítica desde el punto subjetivo es duro porque a nadie le gusta que nos critiquen, así que encajarla es un paso muy guay.

Rivas: Puede sonar muy muy muy banal lo que estamos contando pero es verdad y yo, muchas veces, cuando doy algo que creo que está bien y me ponen ocho pegas, estoy más contento después de haber escuchado las ocho pegas que antes porque pienso: “tío, esto ya me mola pero si han detectado cuatro puntos en los que puedo mejorarlo el resultado va a ser mejor aún”.

Has hablado del segundo disco ¿en qué sentido vais a dirigirlo? porque a finales del año pasado viviste una situación bastante complicada en el hospital. ¿Va a ir el por ese camino el disco?

Rivas: No, la verdad es que la línea del segundo disco va a ser continuista: nuestras chorradas de nuestro barrio y las cosas que voy leyendo sobre todo. Vamos a intentar concebirlo como si el primer disco fuese el doble de largo, por así decirlo, porque estamos cómodos con esta esencia Alcalá Norte que hemos descubierto y entendemos que lo que nos hace falta ahora es poder tocar una hora y media de canciones buenas más que entonces.  La manera en la que el mercado asume, la manera que el mercado espera que aumentes tu repertorio es publicando un segundo disco así que con el mismo equipo de gentes, mismos productores, mismos sonidos, pues vamos a buscar una propuesta continuista porque no pretendemos volarle los sesos a nadie con una evolución marcada de un año para otro.

Y con respecto a si mi crisis de la apendicitis puede tener peso en el álbum, la verdad es que sirvió como, no sé si se dice, catalizador de este segundo álbum porque fue precisamente mis épocas de postración las que me llevaron a empezar a volver a escribir letras, cosa que no había estado haciendo desde que publicamos el disco -y desde bien antes incluso-  así que en cierto sentido está conectado. En el hospital escribí un par de canciones, una de ellas seguramente la hagamos. No creo que vaya a intelectualizar lo que me pasó, pero vitalmente sí que va a tener un reflejo en mi impulso por escribir y, bueno, de hecho una de las canciones es una especie de delirio que tuve bajo la anestesia o sea que esa sí que estar directamente vinculada.

Cuando estás en el hospital tienes muchísimo tiempo para pensar y me imagino que se te pasan mil cosas por la cabeza. ¿Cómo viviste esos momentos de estar en una cama inmovilizado?

Rivas: A mí me operaron un total de cuatro veces y estuve yendo y viniendo del hospital, pero la estancia de más días fueron unos 12 o así y ahí las decisiones que tomé, de manera completamente impulsiva y que mi entorno respetó pero no entendía muy bien por qué hacía eso, fue aislarme completamente del teléfono, guardarlo en un cajón durante los diez días y centrarme en recuperar la capacidad de atención para poder hacer frente a libros densos que es, como ya hemos hablado antes, lo que yo sé que más feliz me hace porque lo tenía completamente abandonado. Entonces, ya que el coco me funcionaba bien porque lo que no funcionaba bien era el aparato digestivo, me centré en devorar libros y en escribir canciones. Así me lo tomé como vía de huida siempre.

En mi caso, mi vida nunca estuvo en peligro; es verdad que, por supuesto, las tres primeras veces que me operaron, si no llego a ir al hospital me habría muerto. Recuerdo un día en el que lo que me pasaba se volvía a repetir y las complicaciones que tenía volvían a surgir; de lo que tenía miedo era de una especie de perpetuación de mi estado y de ser operado cada mes durante el resto de mi vida, una especie de delirio extraño; iba más por ahí que por una sensación de “mierda, igual mañana no estoy vivo” ¿sabes? Todavía no sé lo que es lidiar con eso. Sigo estando aterrado ante la muerte.

¿Para cuándo va a estar el siguiente álbum?

Rivas: No lo sabemos todavía. Nosotros estamos enfocados en hacer las canciones, llevamos un buen ritmo, la verdad. Hay dudas al respecto de si entrar o no en el estudio. Hay algunos que piensan que hay que esperar un poquito más para no empezar a atarnos con sonidos concretos, pero sí que podríamos. Vamos bien de tiempo. No hemos firmado con nadie, no sabemos cuál va a ser el sello de nuestro segundo disco, entonces, no hay nadie que nos pueda meter presión. Si hemos tenido éxito es porque la gente ha conectado con el primer disco y sentimos que todavía podemos enseñarlo -especialmente fuera de España- durante un poquito más.

 

1 comment
  1. un poco fantoche si que se le intuye… estudiando dice… si, el recetario de cocina..

    y lo de escribir en el hospital, cualquiera intuye que ha estado inmovilizado tres meses y estuvo 12 días la vez que más… Vaya Santutxo que no se crea tanto y vaya día día y al toque que poco menos que se cree Queen o los Dire Straits

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