SAÏM publican “Fràgil”, su esperado segundo disco.
“Frágil”, es el título del segundo y esperado largo de Saïm, es también una trepidante colección de himnos punk-rock que no temen a sonar íntimos, a mostrar los flancos y a bajar la cabeza, a admitir los errores aun sabiendo que volveremos a cometerlos. En este nuevo trabajo, el trío de Felanitx-Manacor ha ido a tiro hecho y ha trabajado con los hermanos Santi y Víctor García en Ultramarinos Costa Brava, el lugar idóneo para una banda como Saïm. Y en Ultramarinos han sabido sacar provecho de una banda que, desde que publicó Accidents (Bubota, 2017), no ha dejado de hacer conciertos y de crecer ante la mirada de todos, convirtiéndose en uno de los valores más sólidos de la escena.
En Fràgil, además, se confirma tanto la evolución melódica del grupo como la ya contrastada contundencia de una base rítmica formada por los hermanos Natàlia y Daniel Gómez, que impulsa las guitarras de Joan Roig con una ferocidad heroica.
Saïm no son artistas. Saïm tocan en un grupo de rock. Y tocar en un grupo de rock es, y más ahora, una manera de estar en el mundo, una manera de dar sentido a la derrota cotidiana, de ser frágil y no agrietarse. Una manera de errar bien.
Cualquiera diría que madurar es aprender a aceptar que la derrota forma parte de tu vida, como una especie de ruido de fondo. No se trata de grandes fracasos, sino de pequeñas pérdidas, de las renuncias del día a día y de cómo vas comprobando, poco a poco, que tu lista de cosas pendientes antes de hacerte mayor aún continúa sumando ítems mientras tu margen de llevarlas a cabo disminuye a un ritmo vertiginoso, porque el tiempo pasa más rápido a medida que te haces mayor y nadie te lo había contado — o si te lo contaron, no escuchabas.