Band of Horses: veinte años después la misma tormenta de guitarras

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Foto: Instagram oficial Band of Horses

Band of Horses: veinte años después la misma tormenta de guitarras

La banda de Ben Bridwell celebró en una Riviera abarrotada el aniversario de Everything All the Time con un concierto en dos actos, mucha complicidad y un público que ya peina más canas que tupés

Hay discos que no envejecen, solo acompañan. El pasado 22 de octubre, La Riviera se llenó hasta la bandera para comprobar que Everything All the Time, el debut con el que Band of Horses irrumpió en 2006, sigue en plena forma dos décadas después. La excusa era el aniversario. El resultado fue una noche de rock honesto y sin artificios que dejó a Madrid con la sensación de haberse reencontrado con un viejo amigo.

Campechanía y goce sobre las tablas

Si algo definió la velada fue la actitud. Ben Bridwell y los suyos se movieron por el escenario con una campechanía contagiosa, más cerca de una pandilla de amigos tocando en el garaje que de unos veteranos cumpliendo con el expediente. Hubo sonrisas, bromas entre canción y canción y un evidente disfrute de estar allí. Ese goce no se finge, y la pista lo devolvió multiplicado.

Primer acto: el disco, de principio a fin

La primera parte fue un ejercicio de fidelidad. La banda desgranó el álbum entero, como quien hojea un viejo álbum de fotos página a página. «The First Song» abrió la puerta de la memoria, «Wicked Gil y Our Swords» subió las revoluciones y «The Funeral» dejó uno de los momentos más esperados de la noche. Después llegaron la delicadeza de «Part One», la épica de «The Great Salt Lake», la desenvoltura de «Weed Party» y la emoción contenida de «Monsters», antes de cerrar con «St. Augustine». Las canciones mantienen intacta la tensión entre la melancolía de voz quebrada y el arrebato eléctrico que convirtió aquel disco en una referencia del indie estadounidense.

Tras ese primer bloque, la banda se retiró durante unos quince minutos. El paréntesis sirvió para recargar vasos, comentar la jugada y preparar el terreno para lo que venía.

Segundo acto: setenta minutos de carrera

A la vuelta, Band of Horses desplegó unos setenta minutos que terminaron de cuajar en el espectador. Abrieron con «Is There a Ghost», y a partir de ahí Cease to Begin aportó la emoción de «No One’s Gonna Love You», que fue de lo más celebrado de la noche. Infinite Arms tuvo amplia representación con «NW Apt.», Factory, la canción que da título al disco, «Dilly» y «Laredo». Hubo sitio para «For Annabelle» y para lo más reciente de su discografía, «Lil’ Suspect» y «Crutch», prueba de que el grupo no vive solo de rentas. La sorpresa llegó con «Never Tear Us Apart», de INXS, una relectura sentida que la sala acogió con calidez. El cierre, con «Ode to LRC» y «The General Specific», fue pura fiesta compartida.

Instrumentación clásica, canciones vigentes

Musicalmente, la noche fue una lección de instrumentación clásica: guitarras, bajo, batería y teclados, sin más pirotecnia que la de los propios instrumentos. Quedó fuera de duda la vigencia de unos temas que caminan entre la melancolía y la fiereza guitarrera, y que suenan hoy con la misma urgencia que hace veinte años.

Un público talludo y una pregunta en el aire

Bastaba, eso sí, con echar un vistazo a la sala para descubrir la otra cara de la celebración. El público, entregado y feliz, era mayoritariamente talludo, y esa foto delata el escaso arrastre que la banda tiene entre las nuevas generaciones. Band of Horses llena salas, pero las llena con quienes ya estaban ahí en 2006, y eso plantea una pregunta incómoda sobre el relevo de su audiencia.

La nostalgia como telón de fondo

La sombra de la nostalgia sobrevoló toda la noche y azotó las sienes despejadas de buena parte de los asistentes, que revivieron entre acorde y acorde los años en que este debut sonaba en bucle. Lejos de restar, esa emoción compartida dio a la velada un aire de reunión familiar. Band of Horses salió de La Riviera con los deberes hechos. Rindió homenaje a su pasado sin quedarse atrapada en él. Falta saber si alguien nuevo estará escuchando.

 

 

 

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