Fontanies D.C. presentan su candidatura definitiva a la banda del momento

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Foto: Paula Martín (Mercury Wheels @ Live Nation España)

Fontanies D.C. presentan su candidatura definitiva a la banda del momento

La formación irlandesa pasó –y arrasó- por el Movistar Arena de Madrid para presentar las canciones de nuevo álbum, Dopamine Chamber, en una noche que quedará para el recuerdo del respetable capitalino

Cuando lanzaron los diferentes adelantos de su nuevo disco, las sensaciones por estos lares fueron de reserva y precaución, más que del entusiasmo que generaron las de su antológico Romance (2024). La oscuridad y densidad que ya habían mostrado en tremendos recovecos de su anterior disco, parecían convertirse en absolutas protagonistas de una historia que ha terminado, efectivamente, por presentarse como el brutal y hermoso reverso tenebroso que es Dopamine Chamber.

Jugándose el triple salto mortal de su carrera con un ejercicio de introspección sobrecogedor

Y es que es difícil observar partes de esta obra de manera separada, y no en conjunto, práctica por otra parte habitual en esta era digital, de la que por otro lado, forman parte y me arriesgaría a decir que capitanean en lo que a bandas de ROCK –punk, postpunk, postrock, lo que quieran, me entienden- se refiere. Por esto mismo, el mérito de los irlandeses es doble –o triple-, arriesgándose a lanzar un disco como este en el momento justo del salto mortal que exige su carrera.

Porque aunque parezca mentira, Fontaines D.C. son originales hasta para eso, reconfirmando su éxito y consolidándolo con su quinto trabajo, después de un recorrido y evolución tan abrumadora como acertada en su sonido, convirtiéndose en la nueva banda masiva del rock alternativo.

También es de recibo decir como este mayúsculo éxito de crítica, y por supuesto de público, no llega alcanzar –por el momento- los tintes épicos de las mayores giras internacionales, acostumbradas a reventar estadios y agotar entradas en escasos minutos. La estampa y pasión del coliseo madrileño era sobresaliente a pesar de no llegar a abrirse la última grada superior del recinto.

Canciones de cámara entre la maraña más luminosa y romántica de su repertorio

Con todos estos ingredientes, saltaron a escena los cinco –más uno- miembros de la banda, haciéndose esperar ante el nerviosismo de la hinchada, para arrancar con la anestesia de “Tongue” dentro de un primer set donde prevalecieron los sonidos sintéticos que tan acertadamente han sabido incorporar al muro de guitarras que sonaban en “Here´s the thing” o “Nabokov”, retrocediendo a su primer trabajo con el punk de “Boys in the Better Land” o a su tercero con “Jackie down the line”. Demostrando la brutal versatilidad de un delantero centro que está de dulce en apenas media hora de concierto, gracias a la entrega y furor que transmite Grian Chatten, agitando constantemente al público mientras deambula por la pasarela mostrando sus dotes de gran frontman –de su época-, junto a la escolta de unos colegas que no se quedan atrás en presencia, pose rock y descaro.

Sonaron embriagadoras y perfectamente encajadas en un cuidado repertorio, nuevos cortes como “Marianne”, “Happy for you”o “You Miss Me” –donde también encajó a la perfección “In the modern world”-, que entrelazaban un añorado sueño morfínico con el estallido de dopamina de ya clásicos como “Roman Holiday”, “Bug” o “Favourite”.

La herencia del nuevo sonido de guitarras en el mejor grupo de la década

Aunque es importante medir la grandilocuencia, lo vivido en el concierto del pasado jueves da de sobra para afirmar que Fontaines D.C. es el mejor grupo de guitarras de la actualidad, tanto en su formato de estudio como en el directo. No existen verdades absolutas, pero es harto complicado dar con un conjunto tan inspirado en los nuevos años 20; con gusto para hacer canciones, incorporar sonidos actuales, y no dejar atrás su tradición, además de no dejarse arrastrar hacia el sencillo camino de lo masivo.

Por poner algún pero, el show resulto algo escueto –estándar- en cuanto a duración se refiere, despidiéndose provisionalmente con el baladón de “Where is gone?”, a pesar de guardarse para el bis de rigor el maravilloso aroma pop de “Japan” –una de las favoritas de su último disco-, y reventar definitivamente las ataduras de todo el Palacio, con el crescendo de “I love you” -que ha adquirido una posición de privilegio merecida en esta nueva gira-, el éxtasis desmedido del arma arrojadiza que es “Starburster”, y cerrar como si de un círculo vicioso se tratara con “Six shot morning” que extrañamente funcionó maravillosamente como adiós, igual que lo hace como apertura de su Dopamine Chamber.

En época de candidaturas y búsqueda de acuerdos, Fontaines D.C. parece haberse propuesto como la mejor banda del momento, y por ahora tienen mi voto.

 

 

 

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