Aeronave Adolescente Sueño con Salones Llenos

Reseñamos el nuevo disco de Aeronave Adolescente: Sueño con Salones Llenos

Entre la distopía cotidiana y la esperanza, Daniel Valcárcel regresa en 2026 con un álbum que transforma la angustia en luz. Con ecos de Pavement y atmósferas de Boards of Canada , Sueño con salones llenos confirma la madurez del proyecto, construyendo un refugio de slacker rock frente al caos global.
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Aeronave Adolescente Sueño con Salones Llenos

Reseñamos el nuevo disco de Aeronave Adolescente: Sueño con Salones Llenos

 

Una distopía cotidiana para empezar el año

El panorama con el que hemos despertado en el nuevo año no es el más apacible imaginado, pero tampoco es que diste mucho del 2026 que Fritz Lang tenía en la cabeza al escribir el guion de Metrópolis junto a Thea von Harbou (quien ponía ojitos al nacionalsocialismo hitleriano).

Vivimos instalados en un caos global donde la soberanía de la potencia hegemónica se deshilacha. La desolación en las capas más bajas de la sociedad y una revolución social silenciada a golpe de amenazas presidenciales inauditas nos sitúan en una tundra emocional de la que es difícil escapar corriendo, porque ya no están marcadas las baldosas amarillas que sellaban el camino de vuelta a casa: no hay camino de regreso a la cordura.

En este contexto cabe preguntarse si es un buen año para publicar un disco. Si tiene sentido alzar la voz cuando el ruido es ensordecedor, si merece la pena insistir en la belleza cuando el mundo parece empeñado en matarla. Daniel Valcárcel ha decidido que sí. Y nosotros también.

Porque esto va de ruido, va de quitarse lastres, cargar con mochilas vacías para volverlas a llenar con algo que no nos haga tropezar de nuevo. Porque el mundo no ha estado tan alineado a lo que pasa en nuestras cabezas como ahora.

Porque el mundo está roto y cada uno se mira en el reflejo de sus propias miserias sin atreverse a girar el cuello. Porque es el momento de pedir salones llenos, sentir el calor de la gente, tocarnos, acariciarnos, sentir la ternura, emocionarnos al tener un pensamiento positivo.

 

El regreso de Aeronave Adolescente: De la lluvia al salón

Marzo de 2023 fue el estreno de Sempre está chovendo na Beira do Mar, el marcadamente enraizado primer álbum de Aeronave Adolescente. Ahora, enero de 2026 marca la llegada de Sueño con salones llenos, la esperada segunda tanda de canciones de este gallego ilustre.

Hemos trillado tanto el sonido envolvente de las siete canciones con estética D.I.Y. noventera que perfilaban su más que notable debut —incluso Jota (Los Planetas) lo sentenció como uno de los discos del año— que se nos ha hecho larga la espera.

En estos dos años de giras y nuevos adelantos a través de su Instagram, Valcárcel ha sabido esperar hasta conseguir un sonido propio más asentado, menos abstracto. La voz ya no divaga: camina segura sobre un slacker rock que se convierte en columna vertebral. A ratos asoman ecos de Car Seat Headrest o Pavement, comparaciones inevitables y, en este caso, justas.

Desde los primeros temas, el disco deja clara una ambición poco común: construir atmósferas completas. “La última mota de polvo del mundo” abre con guitarras distorsionadas y líquidas en clave Painful de Yo La Tengo, sintetizadores oníricos y una sensación indescriptible. El sonido de Aeronave es reconocible, pero en piezas como “La balada de Jose y Josefina” se permite nuevas derivas: grabaciones de campo de los lugares donde nació el disco se filtran entre acordes y dotan a la canción de una penumbra delicada, de una oscuridad cálida que abraza.

 

Soñar, repetir, tropezar

Las letras de Valcárcel se refugian en terrenos oníricos. Temas como “El día de la marmota II” y
“Brilla, brilla” invocan sueños o trazan líneas paralelas, como “V.M.D”. A lo largo del LP se instala una incertidumbre, una inercia dolorosa que nos empuja a repetir bucles y tropezar en trampas conocidas. Todo convive con la bizarría por ver salones llenos, por perseguir una luz que cuesta encontrar y porque surja algo bello.

Precisamente el tema que entronca con el título del álbum, “Salones llenos” —antes “Salones vacíos”, rebautizada por error—, resuena como un interludio necesario para continuar. Construida desde un MicroKORG y bajo una influencia muy clara de Geogaddi de Boards of Canada, la canción respira una inquietud que no permite el descanso.

“Todo lo que tengo” probablemente sea el momento más ambicioso y ecléctico del disco. Aquí las guitarras siguen distorsionándose con ecos de Built to Spill y Guided by Voices, que empastan sin apelmazar con ese sonido final de saxo y el beat de trap.

Un cierre luminoso para tiempos sombríos

Sueño con salones llenos es un álbum más sombrío que su predecesor, pero el artista gallego decide hacer un cierre luminoso con una canción íntima que nos hace pensar en la esperanza. Este nuevo trabajo de Aeronave Adolescente está colmado de influencias bien escogidas que lo sitúan en un lugar respetado.

 

 

 

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