LEÓN BENAVENTE vuelven con “Vamos a volvernos locos”

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León Benavente vuelven. Y no vuelven con un disco cualquiera. Vuelven con una declaración de intenciones llamada Vamos a Volvernos Locos.

Hemos asistido a la presentación de su nuevo álbum en El Pavón Teatro Kamikaze y esto es lo que nos han podido contar.

Lo primero que podemos decir de este nuevo álbum, y como ya es usual en ellos, es su excelsa producción. Con un sonido incluso más impresionante que sus trabajos previos, en parte gracias a haber conseguido situarse como una banda señera del rock alternativo nacional, presentan este nuevo álbum como el más trabajado hasta la fecha. Según los datos, aproximadamente noventa días sólo de grabación en bruto por lo que la calidad musical es indudable si le sumamos el tiempo de masterización, de composición de las canciones y preparación en general. Siendo una continuación de su disco previo, 2 (2016), podemos entender este nuevo álbum como un escalón más en la evolución del grupo.

La estructura del disco puede ser equivalente a la de una montaña. Con una primera canción llamada Cuatro Monos mucho más minimalista, casi de carácter ambiental aporta una introducción perfecta a la totalidad del álbum. Una introducción en el que se nos define a los protagonistas del relato, Cuatro Monos haciendo una excelente música. En el segundo tema podemos empezar a entrever el sonido y la tónica general del disco. Como si de un aumento in crescendo se tratara, la instrumentación más eléctrica toma peso en su tema Amo, que ya pudimos escuchar como single y que cuenta con la inestimable ayuda de Eva Amaral.

Sin descanso, llegamos a un tema que ya consolida su sonido por completo. No hay Miedo, otra declaración de intenciones, goza de un potente estribillo junto con melodías de teclado tremendamente pegadizas y que aportan una base muy sólida al desarrollo de la canción. Tras esto se realiza un pequeño descenso, a otro tema que ya pudimos escuchar y que, sin duda, es de los más potentes del disco. Estoy hablando de Como la Piedra que Flota. Este tema condensa todos los elementos que hacen a León Benavente uno de los grupos punteros de la escena. Con una melodía pegadiza pero profunda al mismo tiempo, aporta una sonoridad algo distintiva ya que la instrumentación central la ocupan los sintetizadores. La letra es simplemente sublime. Las imágenes poéticas se suceden y con ellas nuestra particular identificación en la medida en la que somos hijos de nuestro tiempo y nos vemos reconocidos en esa decadencia del ser humano contemporáneo. Sin duda alguna esta canción es un resumen perfecto de León Benavente pero no sólo por la multitud de elementos significativos, también por la maestría al ponerlos en común.

Tras sobrepasar a un tema dorado, la montaña vuelve a descender con La Canción del Daño, la cual vuelve a ser una reflexión sobre los tiempos modernos, sin nada destacable en la instrumentación o en la estructura de la canción, incluso logrando ser repetitiva. Más que un corte del disco es, nuevamente, otra declaración de intenciones. Una forma de vida moderna que quiere ser criticada con ferocidad y que esa crítica tiene que tener su representación en la totalidad de la canción. Lástima que la música no acompañe.

Claro que, por suerte, León Benavente son personas con cierta cultura musical y saben que, si todo disco tiene una cara A, también tiene una cara B. Y resulta que esta cara B vuelve a aportarnos unos temas que pudieran ser considerados como los mejores de su discografía. Uno de ellos es Ayer Salí. Conjugando un sonido un poco más rockero, con una letra que, si bien no es demasiado poética, si que toca en lo personal, porque todos en algún punto de nuestra breve existencia hemos experimentado una resaca. No sabemos si a modo de respuesta, pero su siguiente tema se llama Mano de Santo. Volvemos la balada que todo disco necesita para rebajar los ánimos que estaban por las nubes con su Ayer Salí. Esta canción en concreto resulta mucho más interesante instrumentalmente por electricidad y por el enorme peso de los sintetizadores nuevamente. La colaboración de Miren Iza aporta ese toque diferente que necesita toda balada.

Tras esto llega uno de los puntos álgidos del disco. La gran joya oculta es una canción mucho más explícita en el tema político y que, como apunta el título es un auténtico disparo al oyente. El ritmo desenfrenado, la distorsión en la guitarra y un bajo machacón consigue que esta canción sea una auténtica locura. Eso sí, sin perder la elegancia que caracteriza a la banda. Volando alto, la siguiente canción, si tuviéramos que definirla con una única palabra sería estilosa. Melodía pegadiza, mucho groove y Abraham Boba aportando el absoluto centro del tema con su particular voz. Finalmente, nos queda Tu Vida en Directo que, al contrario que La Canción del Daño, funciona a la perfección como colofón de la Cara B. Densa, profunda, instrumentación minimalista pero perfectamente ejecutada además de bastante emocional. Nuevamente se repiten los temas más críticos con la sociedad en la que estamos insertos, pero con un magistral mensaje.

El resumen general del disco es un trabajo muy sólido, con una producción maravillosa, temas inolvidables que serán el centro de los directos de la banda y que sin duda no querremos perdernos. Otros, diría incluso, están destinados a convertirse en auténticos himnos. Para cerrar esta presentación perfecta, nos quedaba lo mejor. Un directo de Radio 3 en el cual León Benavente presentó su disco de forma íntegra. Si lo que habíamos escuchado nos fascinó, el directo nos dejó sin habla. Es impresionante lo mucho que ganan las canciones. Si os ha gustado el disco no os podéis perder bajo ningún concepto sus próximos conciertos. Pura energía, sonoridad excepcional e introspección en los momentos requeridos.

Tal y como nos contó Abraham Boba, la tónica general del disco es la de volverse loco en pos de la loca realidad de este viejo mundo que habitamos. Si bien las letras están cargadas de una evidente autorreferencialidad, las letras están escritas con la madurez intelectual del vocalista, que dibuja a la perfección el entorno en el que nos podemos ver reconocidos.

Los herederos de Nacho Vegas han vuelto más fuertes que nunca y se postulan a Mejor Disco del Año con este trabajo. Sólo nos queda esperar.

Alejandro Pérez Ramírez

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