MALLORCA LIVE FESTIVAL 2019 (crónica)

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El pasado fin de semana, el 10 y 11 de mayo tuvo lugar en Calvià, Mallorca, la cuarta edición del Mallorca Live Festival. No es la primera vez que Yo También Soy Indie estábamos presentes pero sí la primera a la que iba la que subscribe.

No hacía falta mucho para contentarme, la verdad. Solo la idea de coger el avión y perderme en alguna calita ya era suficiente aliciente para ir al Mallorca Live o a una terraza en el paseo marítimo. Pero, ¿qué quieres? Soy fácil de trato y me conformo con poco 😉

Pero es que además el cartel del festi se había ido llenado, en estos meses previos, de nombres que me llamaban como polilla a la luz, como el caramelo al niño o como mosca a…Bueno, eso no. Total que yo ya estaba convencida: Two Door Cinema Club, The Vaccines, Second…y entonces pasó…anunciaron a ese  SER orondo y dicharacherillo en el que se ha convertido Jay Kay… ¡Jamiroquai! Por fin, después de algunos años de espera (desde mis tiempos de universidad concretamente, cuatro días na más…) podría verle, bailarle. Ahí, justo in front of me. Maravilloso, maravilloso…

La idea de hacer un festival en Mallorca en principio es un poco bluf para los que no vivimos en la isla pero pensadlo bien…hay mil vuelos y combinaciones, el mes de mayo es ideal a nivel tiempo y humedad relativa, no hay masificación, Magalluf no es el Ganges aún y la proporción de guiris y nacionales es perfecta para garantizar un cartel con un buena dosis de indie nacional y un par de nombres Internacionales de peso. Pues guay.

Así que el VIERNES me fui a ese aeropuerto súper molón que es Alguaire (Lleida), que con unas salas de embarque que parece que estés en un capítulo de M.A.S.H y sin hacer commedia, en una horita de na, ya estaba casi en el hotel. Una calita perfecta y una compañía estupenda, oye.

De ahí, Cala Vinyes, al festi. Nada, 5 minutos. Y si estás en Magaluf, igual. Al lado. En el antiguo recinto del Aquapark.

Por gustar, me gustan los festivales en emplazamientos visualmente agradables pero sé que es difícil, a veces, imposible y sino pregúntaselo a los de la vaca (Escalarre, Doctor Music). Así que me conformo con que lo decoren bien y haya baños, comida y sitio para todos. TODO EL RATO. El Mallorca, más o menos, cumple. Los baños quizás un poco caóticos y sucios en determinadas crisis de afluencia. Ya sé que es normal pero se puede mejorar. Siempre.

La comida y la zona de restauración, bien. Yo como soy (leída) y de buen comer, me empujé cuatro secretos ibéricos y dos pizzas en dos días. Eso sin mucha cola. Así que los que no coméis como si lo fueran a prohibir, no tendréis problemas de esperas.

La zona chillout, también correcta. Unos enormes pufs pera repartidos por dos buenas zonas enmoquetadas, una cerca de la carpita del DJ y otra al lado del segundo escenario, Estrella Damm Stage, en el que actuarían, entre otros, Novedades Carminha, Dellafuente, La Pegatina o el mítico DJ de la Haçienda, Laurent Garner.

El segundo escenario quedaba separado del principal, el Innside By Melià Stage, por unas enormes MLF luminosas. Nadie pudo evitar la tentación hortera de hacerse la foto  pero es que además, estaba justo delante de la entrada, que también hay que decirlo.

El escenario 1 era el Melià. Obviamente respondía a que la cadena hotelera patrocinaba el evento y disponía, para los ganadores del concurso organizado semanas atrás, una suerte de habitación en medio del festival. Sí, sí…con terraza y todo. A ver, como idea es guay pero para dormir no sé yo…Aquí tenéis la prueba gráfica.

¿Y que hubo en el escenario Innside by Melià? Pues mucho y casi todo, bueno. Personalmente, me encantó la actuación de Two Door. Con esos trajes y unos micros rojos súper molones. Todo muy calculado y bastante ensayado. What You Know es la banda sonora perfecta para un festival y todo un himno generacional. Por algo pueden presumir de tener algunas de las mejores canciones para que un directo haga disfrutar y bailar a su público. Antes de ellos, otros genios, esta vez, de aquí. Vetusta Morla se ponían el público en el bolsillo y daban otra vez una lección de elegancia y compromiso, aunque Pucho no estaba hablador como de costumbre, y recordaban a la audiencia que en el escenario de al lado estaban La Pegatina y Ayax y Prok.

Esa noche actuaban también Amaia, La M.O.D.A (con mucha afluencia y ritmo pachanga rockero que cosecha éxito allá donde va, menos en mi), Ley Dj, Laurent Garner…pero quedaba aún el sábado y decidimos que quan n’hi ha prou, n’hi ha prou (en mallorquín, en catalán y en castellano: por hoy ya basta)

El SÁBADO amaneció con un día radiante y un buffet de desayuno espléndido (jeje…). El buen tiempo dejó que nos aventuráramos a saltar al frío mar cual Esther Williams sin talento para salir cual pollos empapados sin cabeza. Eso sí, aguas cristalinas y un buen rollo increíble.

Mil horas de crema y cero bronceado después, ya estábamos otra vez en la Puerta del Mallorca Live. Con ganas se cogía el sábado. Con muchas ganas. (“Ai, mare meva“…Otra vez “sa mallorquinet”).

Empezamos con Ramón Mirabet, que si hay que ver, se ve, que el hombre se deja ver tranquilamente pero que más de 15 minutos me empalaga cosa mala. Aunque debo decir que solo me pasa a mí. Todas me suenan igual. Yo aquí he venido a contar lo mío pero no a sentar cátedra, que tengo mis cosas y mis cosillas y fácil, no soy. Ay calla, que he dicho que sí.  Seguimos que esto de desdecirse y pedir perdón por opinar es muy de moral judeo cristiana y nos alejamos del tema.

Viva Suecia…Pues tocan bien los chicos. Y las canciones molan bastante…pero lo siento por quién programó el festival pero poner a dos grupos de la misma Ciudad, Murcia, solapándose, con un estilo parecido…mal, muy mal. Peor para los segundos, por eso de empezar más tarde. Seguro que hay una explicación pero muy poco savoir-faire, desde luego. Pese a ello, Second, en el lado izquierdo del festival, no solo se defendió sino que lo hizo muy bien. Llenazo total.  Habiendo terminado la gira de presentación en salas su nuevo álbum, continúan mostrando una enorme capacidad en directo fruto, sin lugar a dudas, de su veteranía rodando y de un trabajo constante. Sean estaba un poco más entregado de lo habitual, que ya es decir, pero forma parte de ese sello Second y nos gusta siempre.

Pude terminar de ver  a Second para ir corriendo cual gacela que soy a disfrutar de mi cabeza de cartel: Jamiro. Ahí estaba, con todo el kit. El gorro, la tripa y las zapatillas. ¡Que sí, hombre, que ya está bien! Es un poco Miguel Bosé cuando se balancea con Bandido, vale. Que ya no recuerdas muy bien si esos movimientos son los que antes te parecían lo más o es el oso de Winny de Poah en una danza perezosa, pero en todo caso, sigue levantando un festival y poniendo la gallina de piel. Cosmic Girl, Virtual Insanity, Canned Heat y sobretodo Little L. ¡Qué grande! No sé si su electro funk se ha apagado pero a mí me gustaría verlo brillar siempre, en los 90 o en el 2050. Me continúa pareciendo igual de rompedor que cuando le vi por primera vez, escuálido y con un gorro horrible, moviéndose como Dios en un suelo que reptaba bajo sus pies. ¡Ojalá pueda verle otra vez!! She asked me if I’d like to magnetize…Bru tal.

 Luego vinieron The Vaccines que ya pude disfrutar en el palco del Premium, el segundo vip (uno a cada lado del escenario principal) que molaba más que el primero y en el que recuerdo una afluencia parecida a las Ramblas en la parte inferior colindando con el segundo escenario.  A lo que iba, The Vaccines, muy bien pero claro, a esas horas y esa música todo lleva a la exaltación de la amistad y de cualquier sentimiento de amor al prójimo. Por tanto, no creo que nadie agradeciera suficiente ese “All My Friends Are Falling in Love”. VCi a una chica colarse por las piernas de una desconocida que, sin pensarlo, la arreo en el culo para que la llevara. Pues eso, la gente muy contenta. Fiesta gamberra indie-pop he leído por ahí. Correcto, eso fue. Yo no, que solo miro…y escucho.

The Vaccines tienen auténticos hits que, por supuesto, todo el mundo bailó y coreó: If You Wanna, I Can’t Quit o, mi favorita, Post Break-Up Sex.  Después de esto, aún nos quedaba Fuel Fandango con su flamenco, funk electro y la presencia carismática de Nita. Presentaron su recién salido “Aurora” y no decepcionaron a sus incondicionales, que, como diría aquel expresidente, son muchos y mucho.  

Todo esto es lo que yo viví, menos que más, en esta cuarta edición del Mallorca Live Festival en Calvià (Mallorca) que cerró con la asistencia de 17.000 fervientes festivaleros en dos días de auténtico sol, música, amistad y felicidad.

Precioso.

Volveré (si me dejan).

Mercè Fajardo.

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