Crónica del concierto de RUFUS.T.FIREFLY en La Riviera Madrid (13/04/2019)

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Rufus T. Firefly todo amor y agradecimiento en su gran noche.

Este sábado 13 de abril, tenía lugar en La Riviera el que iba a ser el concierto más grande dado para la banda Rufus T. Firefly. Hacía semanas que tenían el sold out. Hace dos años que florecía su “Magnolia” el disco que iba a cambiar sus vidas. Y se presentaba una noche muy especial. Al llegar a la puerta de prensa pude saludar a Maite Moreno, una pieza muy importante en este equipo. Pues se le metió en la cabeza que todo el mundo tenía que conocer la música de estos jóvenes, y así lo ha hecho. Trabajo conseguido. Y con nota.

Justo en ese momento aparecían los padres de quienes iban a llenar el escenario. Contentos, nerviosos, y llenos de orgullo nos saludaron antes de entrar a ver a sus pequeños dar un concierto increíble.

Pude degustar las canciones de Penny Neclace, amigos de los protagonistas de la noche. Odette nos deleitó con su impecable voz, unos teloneros más que acordes a lo que estaba por llegar.

Muy puntuales, comenzaron unos visuales sobre el escenario, donde podía leerse “Hola, somos Rufus T. Firefly y venimos desde Aranjuez con amor”. Así daba comienzo su “alegato en defensa del arte, la naturaleza y el amor” mediante dos horas de música en directo a través de las canciones de sus últimos discos “Magnolia y Loto” que forman una obra musical.

Acto I: Que el bosque muerto despierte; Y de riguroso negro aparecían sobre el escenario los cinco componentes de la banda. Abriendo con “Tsukamori”, el primer tema de su álbum “Magnolia” y cuyo estribillo repite “Que el bosque muerto despierte”, se caldeaba el ambiente, y el público vibraba al unísono. Este primer acto se palpaba muy potente con canciones como “Demogorgon” y “Druyan y Sagan”. Y tras esta canción, desaparecieron unos minutos del escenario para dejar actuar a Alice Wonder, que junto a su teclado comenzó a cantar “Midori”.

Acto II: Se ha levantado una flor de loto; Aparecen con otro vestuario y suena “El Halcón milenario”. Los visuales y la calidad musical de Rufus hacen que todo esté siendo mágico. No paro de sonreír, de sentirme orgullosa de ellos. De disfrutar de su potencia en directo, de alegrarme de lo que han conseguido. De sentir el amor que transmiten con su música. La gente corea sus canciones. Se hace un ambiente más tenue con “Espectro” para resurgir con el pedazo de tema que es “Un breve e insignificante momento…” En esta canción vuelven mis pensamientos sobre la importancia de las letras de la banda (además de la calidad musical). Víctor sabe narrar de forma grandiosa un instante cualquiera, que acompañado de música hacen de él una historia maravillosa, como este tema.

Terminan este acto con “Última noche en la tierra”, donde el tempo marca un ritmo sensual. La percusión de Julia toma otro ritmo más calmado para ir “in crecendo” junto a los sonidos lisérgicos hasta llegar a un clímax que nos hace sudar. Increíble, en serio. Un lujo estar viviendo esto. En directo es lo más. Después de este momento de subidón, se retiran para dejar en el escenario a Nina, vocalista de “Morgan” quien hace suyo, de un modo tan personal como su voz rasgada “Demerol y piedras”.

Acto III: La locura del diamante, el ácido y la felicidad; Llega el momento más psicodélico de la noche, lleno de color y música de la mano de la versión de “Lucy in the sky with diamonds”. Otra vez cambio de vestimenta, y más toques de color, con unos visuales llenos de locura que nos hacen adentrarnos más en este viaje. “San Junípero” nos traslada a otra dimensión con toda su psicodelia sesentera. Además para este tema han contado con la percusión del batería de la banda Mucho (de la que forma parte Víctor) y a los teclados, el gran Julián Maeso (junto a Rodrigo como no)

Nos disuelve, como dice la canción, haciendo un final apoteósico una vez más. La banda suena mejor que nunca. Víctor, Julia, Rodrigo, Carlos y Miguel han sabido confluir todos sus instrumentos y tengo en la cabeza la idea de que después de esto vendrán cosas nuevas. ¿Qué serán? ¿Qué incertidumbre? Cierra este bloque “Pompeya”, con su sonido brutal, lleno de matices que elevan al público dándolo todo.

Sobre el escenario aparecen Zahara y Manuel Cabezalí, para cantar “Canción infinita”con un sonido que nos envuelve en belleza.

Cuarto y último acto: Dentro del corazón de una magnolia; Se presenta así el que iba a ser el último bloque de la noche, con un nuevo cambio de vestuario, más representativo de ellos sobre los escenarios. Recuerdo haberlos visto así vestidos en algún concierto. Americanas de terciopelo y Julia con un vestido. Hasta en la vestimenta han querido hacer hincapié para todo este evento que es este concierto especial. Empieza a sonar “Pulp fiction” y el público enloquece. Esta canción desgrana todo el potencial de Rufus. Es una mezcla de sonidos superlativa. La letra, las diferentes partes, ese final. Lloro. Es así. Me emociono mucho. Y continúan con la calma de “Nebulosa Jade” otro pedazo de tema en la carrera de Rufus. Siguen las emociones enlazando con “Magnolia”, para cuando comienza a sonar “Río Wolf” el público está en plena efervescencia (un poquito locos algunos, he de decir, que sin ningún respeto nos empujan al resto para intentar llegar a las primeras filas y saltar al compás del estribillo).

En este tema la banda crece más si cabe logrando un espectáculo sonoro final brutal.

Aún recuperándonos, comienza a sonar “Final Fantasy” que nos devuelve a escenarios lisérgicos con el sonido de su inicio. Esto llega a su fin. Y sin darse cuenta están “salvando el mundo desde Aranjuez”. Al menos un poquito, contagiando su actitud de amor por la música y la belleza de sus canciones, nos hacen un poco más felices a todos los que les escuchamos. Y sí, “estábamos aquí, literalmente aquí” con vosotros, para vivir este pedazo de momento que os merecéis por vuestro esfuerzo, dedicación y por vuestro saber hacer.

Estoy muy feliz de formar parte de ello. Veo los videos del concierto y la piel de gallina vuelve a mí. Gracias por acercarnos sonidos de décadas pasadas, por hacerme creer que hay esperanza (conocí en las primeras filas a un joven de veinte añitos, que vino solo, a sus amigos no les va esta música, para disfrutar de su primer concierto de Rufus T. Firefly y me contó que estaba flipando. Vamos, como todos los que nos encontrábamos allí). Y todo termina, se proyecta un dibujo de ellos cinco que me recuerda a The Beatles (a quienes tanto admiran) y salen todos al escenario, la banda, amigos que han cantado… y se ven lágrimas. Y ninguna palabra, solo música e imágenes, con las que vuelven de nuevo a dar las gracias y hacernos llegar todo su amor. Lo de esta noche ha sido más que un concierto, ha sido emoción.

¡Sois grandes! No me cansaré de decirlo. Os merecéis todo lo mejor y esto no ha hecho más que empezar. Aquí, además de redactora, una fan incondicional que os quiere. Gracias por darnos tanto con vuestra música.

Bárbara Sanjuán (Bala Swan)

Fotos: Lorena Alonso Pinilla

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