Crónica del concierto de LOVE OF LESBIAN “Espejos y Espejismos” en Lleida.

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Había empezado esta crónica con ese tonito graciosillo y poco ético que a veces me gasto, (conmigo básicamente) cuando he empezado a sentir vergüencita… propia, que la ajena me parece ya hasta reconfortante, y claro, he recogido cable. No, no podía ser tan irrespetuosa y tratar algo tan bello de una manera tan burda. Así que, borrón y cuenta nueva que al menos en papel se puede hacer.

He visto a Love of Lesbian en festivales, en salas y en auditorios. Bajo la luz de la luna y a cubierto. Pelándome de frío en Valladolid, asándome de calor en Sevilla y muriendo de sed en Madrid. He cantado sus temas a grito pelado y en susurros. Me han hecho bailar entregada y escucharles ensimismada. Se puede decir que soy bastante fan, sí. Sea lo que sea eso porque yo, OBSESIVA, no lo soy.

Tras haberlos visto, por tanto,  en todos los formatos clásicos habidos y por haber, tenía muchísimas ganas de verles en esta nueva entrega de Espejos y Espejismos. Y es que cuando, en 2014 se embarcaron en la primera temporada de este inusual espectáculo (con la que ganaron el premio ARC 2014 a la mejor gira por teatros y auditorios de Catalunya) no pude pillarles en ningún momento, que 2014 fue un annus horribilis. Ahora, cuatro años después, y al fin en mi ciudad, Lleida (que también es de agradecer porque si los músicos giran por los escenarios yo ruedo por los andenes) me podía sacar esa espinita.

Pues bien, Lleida es como yo y no siendo obsesiva ni tampoco fácil, en estos lares el indie siempre lo tiene jodidillo. Así que si en la mayoría, si no en todas las ciudades, las entradas volaron en cero coma, en la Terraferma y a día de la fecha del evento quedaban aún unas cuantas butacas por ocupar (pocas, que todo hay que decirlo, pero allí estaban ellas, la ciudad y yo, dándo el cante…ay xD). Pese a ello, a las nueve en punto una voz nos indicaba que el espectáculo iba a empezar y al tiempo que la melodía de Canción de Bruma acompañaba el descenso de las luces, otra voz, con una cadencia atractiva y very sexy (Love of lesbian…voz… sexy…no te digo nada y te lo digo todo) nos explicaba que la música a veces es el espejo en el que reflejamos nuestra realidad pero que también es o puede ser la creadora de espejismos donde refugiarnos de esa misma realidad. Espejo y espejismo,  Mirall i Miratge, una dualidad que muchas veces se confunde en una misma melodía, en un mismo verso… ASPACTACULAR.

Después de eso, empezaba el viaje. Un recorrido por las canciones más dramáticas, íntimas y emocionantes de Love of Lesbian reforzadas con imágenes, títeres, cajas de cartón, juegos de luces, sombras chinas, zeppelines que parecen celulosa sobrevolando nuestra cabezas y bolsas gigantes de plástico, cárceles de ansiedad.

Todo ello integrado en un mundo poético, relajado, y experimental ideado por Guillem Albà (creador y director artístico de este invento y de otros muchos) que iba evolucionando hacía una lugar donde la emoción era contenida primero para liberarse después.

No estaban ni John Boy, ni los Toros de la Wii, ni Ben, ni tampoco Afleck. Solo los Love of Lesbian más crudos, más simples, con la mejor poesía de Balmes. No seré yo la que diga que no escuchamos sus melodías, que no prestamos atención a sus letras y analizamos todos sus significados, cuando estamos bailando en un concierto o saltando en un festival embriagados solo por los efluvios de nuestras auras. Seguro que sí pero quizás no es atrevido decir que en este sobrio pero delicioso (odio ese palabro pero aquí le va perfecto) formato se hace más fácil digerir, entender, percibir, asimilar…sobretodo disfrutar cada tema y cada estrofa. Es como comer con hambre pero despacio. Y qué bien cocinado esta todo, y qué bien sabe y qué poco empacha. Y qué bonito, oye.

Y esa es la primicia, la novedad, el que esperar y porque ir. Para ver a Love of Lesbian por primera vez aunque les hayas visto cien veces. En eso consiste reinventarse.  Lo extraño es reinventarte desde algo ya hecho. Pero ahí está el secreto del Gran Mago, del Poeta Halley…

Respecto a la banda solo diré que Balmes se sale. Como puede haber tanto talento en alguien tan chiquitín. No solo canta cada vez mejor y tiene una voz absolutamente seductora si no que interpreta las maravillas que escribe con una sencillez y excelencia fuera de toda duda. Y no estamos hablando del atractivo evidente de este señor, que ya sabemos que lo tiene, es que es de lo mejor que tenemos tanto a nivel musical como literario. Y visto lo visto, interpretativo.

Por muy fantástico que sea su frontman no está de más recalcar que el talento de Balmes se sirve muy bien y le sirve muy bien, la inteligencia de Julián dándole la réplica a cada minuto en una tándem que recuerda a algún dúo cómico y que hace las transiciones entre temas agradables y francamente entretenidas. Tienen gracia, los jodidos. Futuro también veo ahí. Y cómo toca Juli. Incluso nos podemos permitir fijarnos mejor, aunque ya nos habíamos percatado años atrás, al igual que no había pasado por alto su extraño gusto para el calzado y su evidente desprecio por las cristalerías.

¿Quién más? Ah! Muy remarcable el batería de los lesbianos. Ese hombre es un disfrutón. Siempre con esa cara tan amable y emocionándose a ratos. No sé si feliz por estar por una vez delante pero se le ve pletórico. Sabemos que es un gran cocinero y que tiene un paladar de excelente gusto. Normal que brille. De los que comen, alguno escapa.

El resto de la banda, magníficos. Ricky Falkner del que no hace falta dar más señas, austero al igual que la otra guitarra, Jordi Roig, esta vez guardando las espaldas a Balmes y Dani Ferrer cerrando el lateral del hemiciclo. Una formación en U que acoge todas las teatralizaciones de Guillem Albá y su equipo.

Podría contar más pero esto sería eterno: Balmes recitando el poema final del Poeta Halley y haciéndolo casi mejor, bueno ¡igual va!, que Serrat, una voz en off recitando Los amantes, de Julio Cortázar (lagrimilla), paseos por la platea, ovaciones y puestas en pie.

En fin que vayáis, que no os lo perdáis. Y si podéis repetís. Yo lo haré este sábado, en Zaragoza. Con todo vendido.

Impaciente me hallo, aunque nunca me encuentre.

FIN

Mil gracias al grande de Rafa Ariño por sus fotos.

 

Mercè Fajardo.

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