FESTIVAL AMANTE: Crónica días 3,4 y 5 agosto 2018

Compartenos

Borja es conocida mundialmente por la restauración que Cecilia Giménez hizo del Ecce Homo presente en el Santuario de la Misericordia borsaunense. Cecilia, octogenaria motivada donde las haya, “se vino arriba” después de restaurar la túnica y decidió atacar también el rostro y ahí fue cuando “perdió el control” según crónicas de la época. “Se le fue de las manos” también está en el top 5 de las posibles justificaciones atribuidas a la actuación vandálica de la anciana.

De aquellas lluvias estos lodos. Seis años después de aquel sainete de proporciones internacionales, Borja parece gozar de un renacer turístico y las referencias al famoso fresco son evidentes en todos sus rincones. Sin ir más lejos, aquí os dejamos documento gráfico de la entrada de uno de los mejores hoteles de Borja.

No sabemos si aprovechando el tirón o intentando aprovecharlo desviando la atención a otro tipo de “arte”, el ayuntamiento de Borja ha echado toda la carne al asador y después de una primera edición de tanteo del Festival Amante en 2017, con solo un día de festival,  ha dedicado medios, esfuerzos y mucho trabajo a la segunda edición de este año, del 3 al 5 de agosto. Y parece que no les ha ido nada mal…

Por partes. Lo primero que hay que destacar es que parece que han hecho las cosas bien. Estamos hablando de un festival pequeño pero muy bien organizado (por el ayuntamiento y algunos borjan@s)  y en el que el pueblo y los festivaleros se han integrado perfectamente. La venta de entradas (a un módico precio de 20 euros. 27 con camping) ha sido ajustada a las proporciones del pueblo y del evento. Gente suficiente y bastante en todas partes sin agobios y sin molestar, que es casi más importante.

Varias zonas lo garantizaban. Tres plazas en el pueblo para las actividades de día, todas ellas con buen ambiente y mejor servicio. Barras sin colas y con unos pinchos deliciosos decorados con banderines del festival. Un detalle más de los mil en los que se notaba el esmero por el trabajo cuidado. Detalles como unas pulseras preciosas y las bolsas y chapas solidarias del festival (los beneficios se donarán a la fundación benéfica Sancti Spiritus para sufragar con beca las estancias de los ancianos residentes que no tienen recursos económicos suficientes). ¿Qué más? Opciones no solo musicales con las que alimentar el alma (no todo será comer…) como la exposición que se podía visitar en el Patio de la Casa de la Cultura “Perdidos en los 80. Ímagenes de una época” y que recoge como se vivieron los años 80 en Zaragoza.

Actividades también para los pezqueñines que pudieron disfrutar de la mañana del sábado entre castillos hinchables y un pintacaras musical en la Plaza de San Bartolomé.

Y zona para dormir, perfecta, tranquila y limpia. Una camping al lado de las piscinas municipales  (en un entorno precioso lleno de olivos cuya sombra almenos yo, aproveché en una reconfortante y plácida siesta…uhmm…) con vestuarios en los que me sorprendió el silencio y urbanidad. Igual a otras horas el ambiente era más ruidoso pero lo que yo viví es lo que cuento. Que para eso esta crónica it’s my experience tour.

Para aquellos que querían una alternativa a la acampada tradicional, este año tenían carpas ya montadas de 3×3 metros, equipadas con literas y colchones y con capacidad para dos o cuatro personas. El Gampling también llega a Borja. Están en todo esta gente.

Y esto en cuanto a organización. Vamos a hablar del cartel. Metámonos ya en to lo indie.

Primera y casi única pega: The Noises. Di no a su cantante (o que él diga no a Mr.Wondeful). Di no a sus poses, sus sonrisas, sus ansias de protagonismo y sus irritantes intentos por romper algo. Di un no muy fuerte a lanzar botellines de agua llenos con tapón bien cerradico para ver si así le das a alguien y sublimas esa absurdidad a ratos irritante, a ratos insoportable. Una oración por sus compañeros. Réquiem por los que van a morir. Pobre gente, parecen majos y lo hacen bien. Desvían la mirada para no presenciar el espectáculo. Una última cosa: la camisa moderna te queda pequeña, los pantalones te hacen una bolsa que empieza en el sobaco y baja hasta las rodillas. No mola. Tú crees que sí pero no. Alguien te lo tenía que decir. Yo tampoco molo, nada, lo sé. Pero alguien tenía que alzar la voz. Mal me sabe tener que ser yo…

Después de ese inicio de festival, en viernes noche en la Plaza del Mercado, nos fuimos a descansar. No nos quedaron ganas de más.

El sábado, en cambio, todo mejoro. Fantástico chapuzón-siesta y al cachondeo. Tocaban Facundo y Celtas Cortos, en el Jardín Vertical unos y en el escenario Amante otros. Al tanto con Facundo. Estos zaragozanos pueden dar mucho que hablar. Respecto a Celtas, “20 de abril del 90, hola chica ¿cómo estás?” Y eso es todo lo que tengo que decir. Gran tema.

Por la tarde y en ese mismo escenario Amante en la Plaza del Mercado (una plaza muy acogedora rodeada de porches con buena sombra y con barras repletas de bebida y comidaaaaa) animaban el ambiente Ochoymedio Dj,s. ¡Y vaya si lo hicieron! La gente del Ocho siempre son garantía de calidad.

Y ya pasamos al plato fuerte. La noche del sábado. El escenario principal Ámbar se encontraba donde el año pasado, en el campo de fútbol. Todo estaba perfecto: una zona de foodtrucks con opciones para celiacos, veganos y vegetarianos. Una zona con césped artificial y un mogollón de mesitas de madera con sus sillitas Ámbar, los baños mucho más decentes que en la primera edición y una barra más larga y más bonita que la última vez también. Así, en resumidas cuentas: todo va a mejor.

Empezaron la noche, puntuales, los chicos de Shinova. Esa energía que era nueva en sus inicios (Chi/Shi Nova) ya ha adquirido la mayoría de edad sin que el paso del tiempo le haya restado un ápice de brillo, al revés, sus directos funcionan y suenan siempre excelentes. Tienen ya un buen puñado de hits y su público se muestra feliz y entregado desde el minuto uno. Gabriel continua haciendo alarde de vozarrón, ese que ya es marca de la casa y que, sin duda, es su mayor referente. Que Gabriel canta y lo hace bien es indudable pero cierto es también que su voz, por ser tan personal, puede despertar sentimientos dispares. En la misma noche escuché alabanzas y todo lo contrario. Lo dicho, su voz no deja indiferente. En cualquier caso, se agradece escuchar sonidos nuevos y en el caso de Shinova no se limitan solo a la voz de su frontman. Y eso que al principio me sonaban a todos sin llegar a ser nadie…

Tras Shinova vinieron los Sidonie a celebran otro aniversario, en este caso su veinte aniversario. Hicieron un repaso por sus temazos, incluyendo aquellos magníficos en inglés de rock psicodélico. Un deleite, oiga. On the Sofa para empezar es diez. Y hay que decirlo: no hay nadie más elegante y nadie más dandy que esos tres cuerpos escombro. Una elegancia natural acentuada por unas elecciones estilísticas siempre acertadísimas. ¡Qué maravilla de americanas llevaban este sábado! Ajustadísimas, con hombreras trapecio y de diferentes tonos pastel para cada uno. ¡Touché! Y ya pueden hacer posturitas, ponerse pamelas, desnudarse o pasear medio en cueros, ellos sí tienen actitud y todo el flow del mundo. Y mientras dura todo este espectáculo tocan y tocan muy bien. Es lógico, llevan mil bolos a sus espaldas. Aunque es de agradecer que ninguno de ellos les haya restado vitalidad. ¡Ah!un dato curioso que llevo meses observando: los Sidonie, almenos Marc, casi siempre está en un rincón del escenario, o entre el público, o en una grada con buena visibilidad, disfrutando de las actuaciones de sus compañeros de cartel. Y siempre le veo haciéndolo con una sonrisa en la cara. Ahí lo dejo 😉

Y ya para rematar la noche nos trajeron a los Varry. ¿Qué decir que no haya dicho ya? Me continua hipnotizando el juego de piernas del teclista, ese tan ochentero y tan quinqui que hace al ritmo de la música loca y hortera de los Varry. La que tanto me rechifla. Y aunque lo hicieron bien, me gustó y fue lo que se esperaba sentí una pequeña sensación en el pecho de…”uy, que ya les he escuchado suficiente. Necesito descansar de estos una temporadica”. Igual fue tras escuchar su Ruta del Amor que sigue sin gustarme un pelo, con remix o sin él. Sorry, chicos. Igual que me encantaba Sonia y Selena y Calor, me agota la Ruta. Pero mucho…Seré rara.

Tras ellos y esta vez sí, para poner el fin We Are Not Dj’s. Más temazos y más de todo.

Y dentro del todo se incluyó un salto de barra con oreja frita voladora. Pero esa es otra historia de la que hablaremos otro día. O mejor no.

Al día siguiente y para cerrar el festival, nos aguardaba en el escenario vertical del pueblo, unos chicos de Tudela llamados Flamingos. No lo tenían nada fácil. Un sol de justicia y un calor asfixiante (me pareció ver pasar a Satán) invitaban a hacer un Hannover e irnos directamente a comer pero como habíamos ido a un festival de música no nos pareció educado ni correcto hacerlo. Así que nos quedamos y suerte que lo hicimos. Estos chicos se metieron al público en el bolsillo y demostraron, no solo tocar bastante bien, si no ser unos profesionales como la copa de un pino.

Sol. 40 grados. Resacaaaa. Pantalones vaqueros. NEGROS, AJUSTADOS. Una cosa les quiero decir desde aquí: “chicos, vale con ser indie pero no gilipollas. Pantalón corto ya para circunstancias así”. La madre que llevo dentro (y fuera) me hizo padecer por ellos todo el rato. Litro y medio de agua, una Kas naranja y varios bailoteos y se me había pasado, vale. Pero qué mal rato. Una sombrilla, una carpita, un algo para ese escenario, plis, señor@s del Amante. Gracias.

FIN

Mer Faber

 

Leave a Reply