Iván Ferreiro se despide en la Riviera

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Con su último disco, Casa, Iván Ferreiro nos dejó entrar un poquito más en sus historias y el pasado jueves 22 de junio, tuvimos la oportunidad de volver a disfrutar de sus canciones en directo en la Riviera.

Tras su anterior sold out en Madrid con la gira Mahou, Iván Ferreiro y la marca decidieron dar otra oportunidad a la capital para culminar en ella esta gira. Pudimos volver a disfrutar del directo de un Iván, que según su amigo Leiva “se encuentra en su mejor momento” y yo no lo voy a discutir.

Eran casi las 9 de la noche, y entramos prácticamente sin hacer cola. Pese a ello, un sol abrasador nos alumbraba las caras antes de adentrarnos en La Riviera. Tan sólo 15 minutos de espera y empieza a sonar “Me toca tirar” con Iván sentado en el teclado. Estaba cómodo. Pese a ser un concierto multitudinario daba el aspecto de algo más íntimo. Este concierto iba a ser un batiburrillo de éxitos de ayer y de hoy de Iván Ferreiro, y yo no pude disfrutarlo más.

Poco a poco fueron abriéndose paso otros temas de discos anteriores, de la primera etapa de Ferreiro en solitario. “Canciones para el tiempo y la distancia”, “El Viaje de Chihiro”, “Ciudadano A”… y yo me dejé volar volviendo a cantar esos temas como si no hubiera mañana.

Algunas personas aún se sorprenden y emocionan (yo también) cuando suenan “Años 80” y “Promesas que no valen nada” en los conciertos. Recuerdo la primera vez que escuché en directo “Inerte” (si no recuerdo mal también fue en La Riviera) y se me escapó una lagrimilla. Ese momento en que Ferreiro se animó de nuevo a tocar en los conciertos temas de su época anterior con Los Piratas y que los fans siempre agradecemos.

Se abrían las puertas de Casa, y sonaba “La otra mitad” y “Los restos del amor” (no me puede gustar más). Pese a que Martí Perarnau estaba en el escenario y era quien tocaba el bajo, no se dejó escuchar cantando su parte de la canción.

También hubo tiempo para echar la vista a Valmiñor y que sonaran temas tan maravillosos de su anterior disco como el “Bosson de Higgs” (Oh! Ese final!) “Pájaro azul”, “Como conocí a vuestra madre” o “El dormilón” (ya casi al final).

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Mientras escribo esto, de lo que me doy cuenta es de la cantidad de composiciones que tiene ya a sus espaldas Iván (algunos de su hermano Amaro Ferreiro, como ese himno llamado “Turnedo”). Temas con unas letras que dicen tanto, que son para escuchar y reescuchar. Me voy a dar el lujo de decir que es un poco “El Principito” de la música. Sus canciones son para escucharlas infinidad de veces y según en el momento en que te encuentres darle una lectura u otra y “Brindar por el blanco y el negro” o desear que “Ojalá vuelvas a encontrarme otra vez”.

“Tupolev” despegó, Iván nos decía lo “Farsante” que había sido y nos llevó hasta su “Casa” ubicada en el espacio, o eso era lo que nos indicaban los visuales que acompañaron el concierto. “El pensamiento circular”, esa canción repetitiva, sin estribillo o más bien de estribillo toda ella, que cantábamos sin parar los allí presentes.

También hubo tiempo para un pequeño alegato a favor de Mahou tras su cagada metedura de pata con su última campaña publicitaria. Palabras con las que Iván defendía que Mahou siempre había apostado por la música y por los artistas (vamos, que este caso se trataba de un desafortunado anuncio que envió el mensaje equivocado, pobre creativo…). Que en realidad siempre han apoyado a los artistas, como en este tipo de giras de la que es partícipe Ferreiro.

Se acercaba el final y sonaban los acordes al estilo ranchera de “SPNB” (son preciosos nuestros besos), pero a mitad de la canción a la banda se les ocurre dar un giro a unos aires “reggaes” de lo más bailables. “El dormilón” ponía a saltar a todos los allí presentes mientras coreábamos “que me han vuelto las ganas de comerme el mundo”.

Y tras casi dos horitas de concierto, como no, llegaba el momento de “Turnedo”. El momento del adiós. Pese a ello se notaban las ganas de bailar de los chicos, pues se despidieron la mar de salados bailando sobre el escenario.

Como siempre, y en palabras del mismo Iván “un puto placer”.

 

Bárbara Sanjuán.

2 Responses

  1. bruji
    bruji at |

    El artículo fenomenal está también redactado,que vives el concierto en persona Bravo x la interlocutora y x Ferreiro

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  2. bruji
    bruji at |

    Me parece genial

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