De cómo Viva Suecia envolvió en sonido al Ochoymedio.

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De cómo Viva Suecia envolvió en sonido al Ochoymedio.

¡¡¡Joooooooder!!! Eso fue lo que salió de mi boca nada más terminar el concierto, acompañado de unos ojos como platos. Sé que no es la palabra más adecuada para una crónica seria y respetable, pero he pensado que no hay mejor forma, ni más sincera, que describa como me quedé.

Las expectativas eran altas, y había muchas ganas de ver si, el sonido del disco que tanto ha gustado, estaba a la altura en directo. La respuesta: un rotundo SÍ. Viva Suecia no defraudó.

Comenzó la noche Bravo Fisher, que hizo un set de 45 minutos muy intensos y demostró que el formato de percusiones, teclados/samples y guitarra funciona. Volvimos a descubrir los temas de Solos y algunos clásicos como Floridablanca. Un directo de aire pop donde vimos a Guille entregado, bailando y saltando mientras las melodías daban su fruto. Descubrimos que sigue siendo tan consistente en el directo, quizá por eso, sus fans no pararon de arroparle y de cantar las letras; una sorpresa y la mejor forma de abrir la noche, en parte por el guiño a Viva Suecia en su set.

Y llegó el momento más esperado de la noche….

Se abre el telón y comienzan los primeros acordes de “La Estrella de David”, preciosa melodía para que los instrumentos calienten y dar paso a “Piedad”, una interpretación sin nada que envidiar a la versión de estudio. Aquí ya, el público completamente entregado, queda envuelto   en una burbuja de sonido hasta el final.

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Echamos por un rato la vista hacia su primer trabajo, donde los “suecos” más fieles corean “Nadie te devolverá el favor”, “La novena vez” y “efe efe”, temas que, con una vuelta más de tuerca y potencia, se adaptan al ritmo que esta noche lleva el concierto.

Vuelven con el álbum que les ocupa, “Otros principios fundamentales”. ¿Nos ponemos con esto?, donde se divierten de lo lindo y lo contagian, y si en el disco la batería (Fernando Campillo) suena bien, aquí ¡me mata! Con “El nudo y la esperanza” los decibelios aumentan a la vez que la intensidad con la que el público se entrega, justo antes de que vuelva la suavidad y delicadeza con la que fluye “Nunca estamos solos”. Ahora sí, “A dónde ir”, todos lo tenían claro, esa noche el único destino era Ochoymedio; la sonrisa en la cara de Rafa Val vale más que mil palabras, cuando se separa del micro y disfruta de una sala entusiasmada y que corea palabra a palabra su más reciente y exitoso single. Y del tirón se marcan “Vamos a hacer…que esto funcione”, con exhibición guitarrera (Rafa y Alberto Cantúa) y de pedaleras, que te dejan con la boca abierta. Que gusto da cuando hay un despliegue tan brutal de instrumentación en directo, y además suena perfecto.

Después de la tempestad vuelve la calma y se escucha “Acabaremos muriendo en ello” y “Palos y Piedras”, con su color a rock oscuro. Y ahora, sin que nadie se lo espere, invitan a unirse al escenario a uno que entiende lo que esta noche están viviendo los chicos de Viva Suecia, porque a él le pasó lo mismo hace justo una semana. Hablo de Victor Cabezuelo, de Rufus T. Firefly. La gente le da una calurosa bienvenida y él lo devuelve sumando su guitarra al elenco para interpretar “Permiso o Perdón”, ¡Y esto ya se sale de madre!, tres guitarras exprimidas al máximo, un bajo imprescindible (Jess Fabric) y una batería que no cesa en su empeño de hacernos retumbar; confeti dorado cae del cielo y, aunque todo esto anuncia que se acerca el final, la sensación es de una fiesta en su punto más álgido. Después de este momentazo, lo tenían difícil para sostener la intensidad y ofrecer un gran cierre antes de los bises. Pues lo hacen. Y lo hacen con “Bien por ti”, tema que contiene la tralla suficiente para mantener la adrenalina en los niveles que procede.

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Sin hacerse mucho de rogar vuelven. “Mamá, te va a encantar” y “Los años” preceden a lo que será el último apretón, “Hemos ganado tiempo”. Con el single con el que nos presentaban su último álbum, se despiden. Rafa abre los brazos al borde del escenario, respira con los ojos cerrados para, supongo que, grabar en su memoria una noche inolvidable para ellos y para todos los que estuvimos allí, presenciando un concierto que, por lo que demostró el abrazo en el que se fundieron todos los integrantes de la banda, será un antes y un después para los chicos de Murcia.

Solo una cosita más que añadir: ¡Qué Viva Suecia!

 

Lorena & Roll

 

 

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