Larga vida al Sonoracc

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El pasado fin de semana del 24 y 25 de junio, aún con el recuerdo y la resaca del Mad Cool, nacía en la ciudad de Cáceres el Sonoracc, un festival que promete.

Durante dos días, 8.100 personas pasaron por el recinto de la hípica de esta ciudad. Un lugar agradable, apartado de la ciudad, pero con demasiado polvo, algo a mejorar en futuras ediciones. A pesar de esto, la buena música, con algunos de los mejores del panorama indie sonoraccoknacional mezclados con bandas locales y Dj’s, y el increíble sonido hicieron del fin de semana algo para recordar. El buen ambiente que se respiraba; la organización, que se dejó la piel en este primera edición para contentar a su público; y las ganas de disfrutar y pasarlo bien hicieron el resto.

Aún con el calor y un sol radiante, Carlos Sadness no defraudó dando un concierto lleno de magia, bailes y risas, en su línea. El momento de su gran tema “Qué electricidad”, consiguió que el festival diera comienzo  y de ahí al cielo.

Le siguieron los chicos de Miss Cafeína, que con su nuevo disco “Detroit” este año están presentes en casi todos los festivales, ¡y qué ganas teníamos! Su pop electrónico y esa voz tan característica y encantadora de Alberto Jiménez, consiguió que a la caída de la noche en la hípica de Cáceres ya no se pudiera dejar de bailar.

L.A. nos introdujo en su mundo sonoro e inigualable, dejándonos entrar en cada una de las notas y melodía creadas por este mallorquín y a través de las que consigue arrastrarte hasta lo más profundo de su mundo, y el tuyo.

Y llegaron Elefantes, que aunque tampoco sorprendieron, cumplieron con lo que se esperaba de ellos. Sus grandes temas como “Y yo no lo sabía”, hicieron cantar a un público entregado al que además se le veía disfrutar.

Y así, con el cuerpo ya entonado y la música en nuestras venas, llegó el gran momento de la noche con Love Of Lesbian. Esperados por todos, a quince minutos de empezar ya pasada la medianoche, parecía que allí no cabía ni un alfiler. Santi Balmes ofreció un gran concierto junto al resto del grupo, de esos que te dejan un gran sabor de boca y que no quieres que acabe. Mezclando temas de su nuevo disco “El Poeta Halley”, grandes canciones mágicas con virguería y giros musicales inesperados, con los grandes de siempre como “Jhon Boy”, hicieron bailar a un público que también cantaba con ellos. Y el cierre mágico y completamente sorprendente que a alguno casi hizo llorar, llegó con “Incendios de Nieve” y consiguió que la noche se sintiera a flor de piel.

Y con este cuerpo, continuó L.A.M.O.D.A, que no nos dejó parar de movernos con sus maravillosos ritmos cargados de buenrollismo y letras pegadizas. Sin duda, es el año del súper despegue de La Maravillosa Orquesta del Alcohol.

Y para cerrar este primer día de esta primera edición, la electrónica llegaba a nuestras venas de la mano de Cycle, cada día más adictivos, Kostrok, que hicieron una sesión impecable, y el DJ local Carlos Chaparro, que dejó el listón bien alto para un gran cierre de noche.

El sábado, aunque con cansancio llena de ganas, comencé el festival de la mano de Neuman. Este grupo se ha consolidado en el escenario de la música indie española gracias a sus grandes canciones, pero sobre todo a sus grandes directos. Músicos impecables que te arrastran a corear lo que ya son sus himnos.

Second continuó con ese gran “Viaje iniciático”, aunque ellos ya sean veteranos. Ya previéndose el llenazo de la noche que vendría después, todo el mundo coreaba y bailaba sus canciones, tanto las antiguas como las nuevas, de este gran disco salido del crowfunding. Y para cerrar, ese gran mensaje a todo el universo, que alcanzó el cielo cacereño con confeti incluido en aquel “Rincón exquisito”.

Y para darnos un respiro, antes del gran momento de la noche esperado por todos, La Habitación Roja dio un buen concierto, sin sobresaltos, tranquilo pero excelente musicalmente hablando.

Y entonces sí, llegaba el gran momento de la noche, y se sentía en el ambiente. Con el recinto del Sonoracc a reventar, en lo que parecía que no cabía ni el aire, Izal irrumpió en el escenario para hacernos soñar y no querer que se marcharan jamás. En uno de los mejores conciertos de su trayectoria, se notaba que lo estaban disfrutando. Con variaciones musicales, canciones unidas que te dejaban sin aliento y un Mikel Izal más simpático y charlatán que nunca, hicieron aflorar todos los sentimientos allí presentes. De esas experiencias en las que igual lloras que ríes, que bailas que te emocionas y que te reafirman en que a Izal le queda mucha guerra que dar. Musicalmente impecable, tras la hora y algo que tocaron, los aplausos no cesaban. Nadie quería que el gran momento acabara. Pero tuvo que llegar. Y “El baile” pedido a gritos por un público entregado, puso el fin de fiesta.

Y en mi opinión, este fue el gran cierre del Sonoracc. Aún quedaban por delante Los Niños de los Ojos Rojos, extremeños con un folk muy animado, Ed is Dead, con una pulcra electrónica y The Zombie Kids, cargados de energía que aún al cierre levantaron hasta a los más apagados, pero ya nada fue lo mismo.

Un gran fin de semana cargado de buena música, con un buen planteamiento y una buena organización. Y por esto, porque necesitamos más iniciativas así, más gente que apueste por la música y la cultura sin precios abusivos, con buen rollo y con ganas, ¡larga vida al Sonoracc!

Miriam Tejedor de Jesús

 

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