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PUTOCHINOMARICÓN publica su disco de debut “Corazón De Cerdo Con Ginseng Al Vapor”

PUTOCHINOMARICÓN publica su disco de debut “Corazón De Cerdo Con Ginseng Al Vapor”.

Sí, como decimos, ésta es su primera referencia discográfica, pero ya ha tenido miles de visitas en YouTube y ya ha dado tanto y tanto que hablar… En algún sitio dicen que es un “influencer” por su intensa actividad en Instagram. A algunos ya le estarán chirriando los dientes. Entonces es cuando PCM se frota las manos y afila su pluma. Lo suyo es romper esquemas y en estas líneas ya sabemos que nos vamos a quedar cortos antes de empezar.

Lo deja claro desde el primer minuto, en la canción que le presenta y que abre este Mini-LP 10”, “Puto Chino Maricón”. En apenas treinta segundos, cuenta de dónde viene: “Puto chino maricón / La gente por la calle me llama así / No me robes mi trabajo / Vete a tu puto país”. ¿A cuántos artistas migrantes nacidos en nuestro país hemos visto sacando discos? Su respuesta es aplastante: “no hay apenas artistas migrantes porque las políticas de inmigración no ofrecen igualdad de oportunidades”.

En su Instagram dice que suena como LA CASA AZUL haciendo trap. Lo suyo es el tecno-pop directo, con ecos de synth-pop, J-pop, disco y breakbeat, pinceladas del electro y autotunes varios. Pero lo que le va de verdad es el vitriolo. Sin tapujos. Te lo cuenta en “Gente De Mierda”, una de sus canciones más conocidas y, sobre todo, de las más celebradas en sus alucinantes directos. Su actuación en la fiesta del orgullo gay fue sonada. Convirtió una celebración de la diferencia en una crítica de como parte del colectivo gay había vendido su alma a intereses económicos. Lo que él llama el capitalismo rosa. Un espíritu que quema en “No Quiero Salir”.

“Tú No Eres Activista” es ya un ultrahit antes incluso de haber visto la luz en formato físico. Un indicativo más de los tiempos que corren. Pero su urgencia lo reclamaba. Su crítica del que se considera activista a base de dar likes desde su sofá. “No puedes parar de pensar / En todo lo que hiciste mal / Y ahora quieres arreglar / Todo con tu falsa moral”.

La crítica social es una constante en sus canciones. Incluso “Remedio Casero”, que se podría leer a un nivel más personal, con esa mezcla de melancolía y esos teclados evanescentes, es un precioso ejercicio de synth-pop que acaba adquiriendo una connotación reivindicativa: “Siento que estoy perdiendo el tiempo siento que todo es artificial dame un remedio casero para volver a empezar”.

Y no hace falta razonarlo. Hay bilis de sobra. “Que llevas Gosha Rubchinskiy porque todo está out / Que tú tienes los contactos para el Primavera Sound / Que los huevos que te cuelgan son tan grandes y pesados / Tu puta vida nos da un poco igual”. No hay desperdicio en “Tu Puta Vida Nos Da (Un Poco) Igual”, con la colaboración de Ignacio Redard, uno de los cerebros de REDULCE, y el productor más joven y prolífico de pop electrónico surgido en Chile en los últimos años.

Cuando habla de influencias, Chenta hace referencia a Guille Milkyway e HIDROGENESSE, pero también pone sobre la mesa aquellas cosas que le han llevado a crear a un personaje tan subversivo como PCM: “El test de la Bravo y la Superpop / Nos indican quiénes somos con mucha precisión”. Pero cuando estás disfrutando de lo lindo, cuando parece que estás asistiendo a algo excelente, es cuando llega la genialidad: “No Tengo Wifi”. Un baño de realidad con todas las letras. Parece surrealista. Parece crítica burlona. Pero es un guantazo con cinco dedos bien marcados en tu mejilla, a ritmo de electrolatino, voces estiradas y un estribillo ultrachicloso para, una vez más, decírtelo a la cara.

Lo de Chenta no es actitud, es mucho más. Sólo hay que dedicar unos minutos a leer algunas de sus múltiples entrevistas para descubrir que detrás hay una persona con un discurso claro y conciso, nada superficial o banal, que trasciende el espíritu punk para darle músculo y relleno. Capaz de citar en tres líneas a Sylvia Rivera y Lotta Volkova.

Y, después de estos ocho trallazos, te quedas completamente aturdido. No sabes muy bien cómo reaccionar. Normal, nunca has oído nada igual. El sonido de la calle entre mantos de melodías ultra-pop y sonidos retorcidos, un estallido de frescura que te transporta desde el europop hasta el sonido Shibuya-kei. Un 10” numerado y limitado a 500 copias. O unas url de YouTube. Tú decides. Todo vale.

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