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Crónica SANSAN FESTIVAL 2018 : ¡Bendito San San!

¡Bendita Semana Santa y bendito San San!

Hace una semana volvíamos de Benicassim con resaca y sueño, pero mereció la pena. El festival que abre la temporada desde hace ya cinco años, tuvo altos y bajos, cosas buenas y malas; menos mal que no hay nada que la música no pueda solucionar.

Llegamos el jueves al recinto temprano, el tiempo acompañaba, de momento hacía solecito, y estábamos la mar de a gusto viendo a la primera banda, los monstruosos e instrumentales Tiki Phantoms, que con sus caretas calavéricas repartidas entre el público, comenzaron a darle teatralidad al festival. SanSito ya andaba por allí haciéndose fotos con todo el que quisiera. Los siguientes fueron Nunatak y Full, estos últimos se encargarían de darle la bienvenida a la noche y recibir a todos los super festivaleros que aparecían con sus atuendos preparados especialmente para la ocasión; camisas Hawaianas, unicornios, luces de neón; todo vale para luchar por el título al más original del festival. Nos toca pasarnos por la casa de Iván Ferreiro, donde está acompañado de toda su banda para ofrecernos, como siempre, un concierto perfecto. Sexy Zebras, recién llegados de Méjico, demostraron otra vez que, aun con Jet Lag, son “La Polla”.

Te vas a ver si cenas un poquito. Está todo bien porque en ningún momento hay aglomeraciones o colas, ni para la bebida ni para la comida, no sé si esto es buena o mala noticia, o como habría cambiado el cuento si se hubieran vendido todos los abonos que tenían pensado vender. Pero el caso es que la cosa era cómoda para comprar, cómoda…¡Y cara! Volvemos a la historia de siempre en todos los festis. Los tokens nos los venden como algo rápido y seguro, y que probablemente para ellos, llevar el control del dinero que entra será mucho más fácil, pero es un engañabobos. Con lo de pagar un plastiquito te crees que es barato, y estás pagando 3 euros por un vasito de caña, porque no me pondré a hablar de lo de “Agua NO potable”. Debería ser obligatorio una fuente o alguna cosilla de esas que ya inventaron los romanos, para traer el agua a todo el pueblo llano. Me caen gordos los Tokens, que le vamos a hacer. Entre todo esto escuchas a Txarango y se te quitan todas las penas, porque su música es alegría y el buen rollo que transmiten se te mete en el cuerpo hasta los pies y baila hasta el más sota.

Llegan mis queridísimos Viva Suecia en su interminable gira festivalera en la que, parece ser, que este año van a tocar en horarios menos tórridos. Aunque ya estamos cansaditos, La M.O.D.A. te arranca de nuevo las ganas, los pelos de punta al escuchar esas letras, esa voz rota y ver a todos esos músicos juntos disfrutando de tocar cada instrumento y haciéndonos disfrutar a nosotros. Solo puedo decir que no fui a la única a la  que se le saltaron las lágrimas en ese concierto. Ahora rejuvenezco unos años, no diré cuántos, y canto como quinceañera reivindicativa y antisistema, las canciones de Celtas Cortos. Emocionante volver a ver a los de Pucela, con su música celta, sobre el escenario. Ha sido un día largo, los DJ’s son para los valientes. Ahora toca dormir. Hay taxis, que son baratos, por cierto; autobuses que dan buen servicio a Benicassim, Oropesa y Castellón; y otros que necesitan tomar el aire prefieren irse andando. Yo me he vuelto muy cómoda, no digo más.

 

Vamos a por el segundo día. Me levanto descansada, me invitan y me estreno con una calçotada en un jardín al sol, paseíto por la playa, unas fotitos de postureo dignas del buen festivalero moderno, y de nuevo al recinto. La cosa hoy pinta bien. Hoy abre Meridian, que sorprende con un directo potente que recuerda a Muse en spanish. El rock de Ñeku y los ritmos tropicales de Muerdo amenizan las primeras cervezas al sol. Notita para la organización: Los que no tenemos abono VIP también tenemos unas piernas que nos sujetan el cuerpo, con lo cual, tenemos que descansar. Y no hablo de camas balinesas, con unos simples espacios con cosas de estas “retromodernas” para sentarse un rato nos conformamos. Llega Elefantes con Shuarma de impoluto blanco, y dan un concierto bonito de verdad. Temas de siempre y del último trabajo hablando del amor a pecho descubierto, hasta que llega el final, y en la última parte de su versión de “Black is black”, les cortan el sonido del micro para que deje de cantar, a modo debate político, faltó que bajara y se escondiera automáticamente bajo las tablas. No sé cual fue el motivo, si el que el siguiente que tocaba en ese escenario fuera Lori Meyers o cuál, pero fue una vergüenza. Eso no se le hace a un artista, y menos en un festival, donde 30 segundos no van a afectar en nada a que todo siga su curso correctamente. Muy feo señores, muy feo. Ahora la gente se desata y entran ya en modo “Full party” al ritmo de las canciones de Varry Brava.

Volvemos al escenario principal y los granadinos Lori Meyers despliegan su espectáculo de luz y sonido, esta vez no había demasiado espectáculo en la voz. Permítanme que diga que, por muy Lori Meyers que seas, debes un respeto a tu público, ese que se ha gastado un dinero para verte y gracias al cual estás donde estás y te mantienes. No puedes dar un concierto en “dudosas condiciones” que hacen hasta que se te olvide la letra de uno de tus temas emblemáticos como es “Alta Fidelidad”. Y si te olvidas vale, todos somos humanos, pero no porque te la traiga al pairo o te haya dado igual el nivel que vas a dar en el directo. ¡¡¡Las luces no lo son todo, amigos!!! Para la próxima, esperamos ver a los Lori Meyers que conocemos y que saben hacer de su concierto, uno de los más esperados de la noche. Gracias.

Bueno, vamos a arreglar esto y hablemos de, lo que para mí y para bastante gente, fue lo mejor del festival. Rufus T. Firefly. ¿Qué puedo decir? Se suben al escenario con una humildad que roza la modestia, cada uno en su puesto y juntos como una piña para escucharse y verse las caras. Eso empieza a sonar, la batería de Julia que cada vez que la ves tocar te quedas con la boca abierta, la dulzura de las letras y voz de Víctor; todo en conjunto crea una atmósfera de potencia envolvente que te hace recordar el porqué del amor por la música. Estos chicos van a llegar muy lejos, lo merecen y lo harán, porque creo fehacientemente en que, en el fondo, la humanidad es inteligente. ¡Espectacular Rufus!

Nos vamos a tomar una copita y en el camino nos encontramos una caseta prefabricada, con un cartel morado que reza “Punto Violeta”. Esto es una iniciativa buena y bonita par atender a cualquier mujer que sea víctima de acoso sexual. Estoy segura de que si va un hombre también lo ayudarán, tranquilos, pero desgraciadamente, este problema sigue siendo, en su mayoría, en una dirección.

El tercer día toca sufrir otra vez, con una paella y una fideuá en una terracita, horchata con fartons y de vuelta al San San. ¡Qué maravilloso es que no se pierdan las buenas costumbres!

Hoy abrimos con Nixon y su discazo Utopía. Parece que la cosa aguanta, porque la previsión de hoy era de “viento huracanado”. Bombay y Arco animan la tarde, que por ser la tercera y la gente estar descansando sus cuerpos de las noches anteriores, hay poquito público todavía. Juanito Makandé recibe a la Luna llena y preciosa que asoma en el cielo de Benicassim. El escenario de Rulo y la Contrabanda se llena, y se marca un concierto de buen rock con sus letras de amor canalla y un público completamente entregado. Ganas de repetir, eso seguro.

¿Queréis diversión? ¡Le toca a Sidonie! Es cierto, que cuando ves un concierto de Sidonie, al menos en el último año, ya ves todos. El protocolo es el mismo y sorpresas no hay muchas, ¡Pero son tan divertidos! Y eso que hacen, lo hacen tan bien, que no te importa. Como muy bien dice Marc, el amor que se tienen entre ellos es el verdadero secreto de su éxito y de su longeva carrera. Ese buen rollo, el ritmazo que llevan y lo bien que se lo pasan, lo saben transmitir y hacer de cada de bolo una fiesta. Cuando termina estás agotado sin haberte dado ni cuenta. El escenario Budweiser cierra con Dinero celebrando sus diez años en la carretera, y el escenario Negrita todavía nos tiene preparadas tres actuaciones: The Royal Concept, los inimitables Ojete Calor y Space Elephants.

Hasta aquí los directos. Pero ni que decir tiene, que mientras todo esto sucedía, un montón de DJ’s animaban la fiesta en la carpa con música para todos los gustos y colores. Entre otros, pudimos escuchar las selecciones de Rocket DJ, Ángel Carmona, el mismísimo Sansito DJ, EME DJ y, por supuesto, Los Bitches Deejays, que no tienes que esperar a verlos subidos a la tarima, ellos deambulan a sus anchas con sus modelés y su castor, provocando a la gente y haciéndose, parte ya imprescindible, de cualquier festival.

La cosa terminó bien. Alguna cosilla más que podría decir sobre lo poco que se piensa en la gente de prensa, sí, esos que escribimos, hacemos fotos y publicitamos vuestros eventos. Un espacio acondicionado con servicios, enchufes, algo de bebida, acceso a la zona vip, serían algunas ideas a tener en cuenta. Ahí lo dejo.

El caso es que fue divertido, que la música era buena, que hubo alguna banda de esas que no te esperas, pero que se agradece la variedad y que la intención fue buena. Todos podemos aprender y enmendar errores para las próximas ocasiones. Por eso, y sin dudarlo un segundo diré: ¡Larga vida al San San!

 

Lorena A. Pinilla

Loren & Roll

 

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