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Reseña del concierto de CARLOS SADNESS en Sevilla.

“Diferentes Tipos de Luz” superó las barreras de la lógica y la física en Sevilla.

Carlos Sadness irrumpió el pasado 10 de marzo en la Sala Custom de Sevilla con Hale Boop, uno de los temas más escuchados del nuevo disco “Diferentes Tipos de Luz”, que a poco más de dos semanas de ver la luz, ya está siendo todo un éxito. Desde el minuto uno, todo el público quedó fascinado por la luz que desprendió este inventor del pop galactropical, invitando al público a agarrarse a la estela del que fue el tercero de los conciertos de presentación de su nuevo disco.

Quién mejor que el barcelonés, para reunir en una misma sala a personas de edades tan diversas, haciéndolas saltar por igual, conectando con cada una de ellas de una forma tan íntima y cósmica. Y es que Sadness hizo viajar al público a través del tiempo, con temas como Pompeia – que habla de nuestro miedo más profundo a caer en el olvido tras la muerte – o Sebastian Bach, ya conocido como trap del siglo XVI. Cuando llegó Kandiski, el público se volcó al completo con una letra que deja ver que el autor es un amante de la Historia del Arte.

No se olvidó de interpretar letras ya bien conocidas como Perseide, Miss Honolulu, Qué Electricidad ó Au revoir entre otras, de LP’s anteriores; respondiendo a las peticiones del público, con el que mantuvo un diálogo a lo largo del concierto, con el que comentó y bromeó de cada detalle que se le pasaba por la cabeza, sin ningún tipo de filtro.

Tampoco faltó Amor Papaya, un éxito ya bien establecido, que cantó junto con Caloncho, uno de los artistas actuales más populares del pop mexicano actual. El de Obregón ha acompañado en algunos de sus conciertos a Sadness, actuando previamente y dándose a conocer ante un público que si bien todavía no conoce sus temas, no quedó indiferente a su puesta en escena. El mexicano dejó encandilado a muchas personas que no podían parar de moverse al ritmo de sus canciones, que desprendieron un buen rollo indudable.

En el momento en el que se iba acercando el final, el barcelonés decidió sorprender improvisando un rap de todo lo que veía y sentía desde el escenario, demostrando una vez más que sabe moverse cómodamente en este tipo de género. Llegados al punto, se es consciente de que se puede volver al lugar, pero no al momento. Un concierto mágico e irrepetible, fruto de su facilidad por mostrarse tal y como es, sin ningún tipo de secretos, confesando en un cierto punto que nunca había probado el rebujito, bebida tan típica en la capital andaluza.

No es de extrañar que después de esta puesta en escena, más de uno o de una lo deje todo para seguir la gira que no ha hecho más que empezar, porque este chico de envidiable melena – junto con Lupita, su inseparable Ukelele, así como su grupo con el que conecta tan fácilmente y que da la nota exacta en cada momento – es puro espectáculo.

@lauradmarketing

 

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