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Concierto ARA MALIKIAN en el Wizink Center

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La ligereza de la energía.

Es la segunda vez que veo a Ara Malikian dentro de su gira “La increíble historia de violín”. La primera vez fue en junio, dentro de la programación del Festival Cultura Inquieta de Getafe.

http://yotambiensoyindie.es/2017/06/28/ara-malikian-la-tormenta-la-tormenta/

Esta vez tengo el placer de verlo a cubierto, en el WiZink center de Madrid, termina el año ante 12000 personas que llenan el recinto. El repertorio es prácticamente el mismo, incluye en esta ocasión el Vals de Kairo, dedicado a su hijo, no sin antes contarnos la historia de cómo nació el tema, el motivo de los cambios de ritmo durante la canción, de repente toma velocidad como se ralentiza, según dice, así fue el embarazo. Lo de hacer una breve, en ocasiones no tan breve, introducción de cada pieza, es algo recurrente, y consigue hacerlo de una forma divertida a la vez que dulce.

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Sabe mover a la gente, que en ningún momento te aburras, no hay tiempo para eso. Es un torbellino al que tengo la suerte de hacerle fotos al principio del concierto y he de decir que es un verdadero placer; porque aunque no pare de moverse, puedes observar cada gesto, cada cuerda rota, cada momento de complicidad con la banda, la pasión con la que vive lo que hace, reflejada en sus movimientos. Te hace flotar, te sientes ligero y la música se te mete en el cuerpo y te acaricia, un momento de placer como hay pocos; da igual que sea un Réquiem, un vals, una pieza clásica como puede ser “La Campanella” de Niccolo Paganini, que siempre es divertido escuchar la anécdota de cómo surgió esta obra del compositor italiano y de cómo Héctor, el batería de la banda, se encarga de hacer los honores con la campanilla y su FA sostenido; también te puede sorprender con Kashmir de Led Zeppelin, o ese momento maravilloso en el que muero de amor, ese que podría vivir todos los días de mi vida, tendría a Ara Malikian todos los días en mi salón para escucharle tocar “Life on Mars” de David Bowie.

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Todo el recital es una mezcla de buen humor, amor y energía. Esto va tocando a su fin y Ara se baja del escenario, se adentra entre el público y nos delita con una obra de J. S. Bach. En este momento no te queda otra que rendirte a sus pies y agradecer a este violinista, que da un concierto de estas características, con la potente banda que le acompaña y ese dinamismo incesante; que sea capaz de enviarte a casa con sensación de paz y ligereza. Lo único que me queda por decir es, que vería este concierto una y mil veces más.

 

Redacción y fotos: Lorena A. Pinilla (Loren & Roll)    

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