CRÓNICA DEL INTROMUSIC FESTIVAL 2017

 

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El primer fin de semana de diciembre quedará en mi recuerdo como uno de los más especiales del año. He de contaros que después de una semana laboral dura y sin tiempo para nada, llegaría el viernes sin tener nada preparado, con previsiones de “ola de frío” y yo me iba para Segovia, donde haría noche con mi compañera de viaje, y desde allí partiríamos hacia el Intromusic el sábado por la mañana.

Pues bien, amanecemos el sábado con una estampa muy bonita. Todo blanco, nevado. Al subir la persiana era como que mi cerebro no lo procesaba. Pero sí. Nieve sobre el coche, el vecino con la pala retirándola de la calzada… muy bonito todo, pero teníamos que llegar a Valladolid. Esperamos que la logística y el sol hicieran su trabajo, y nos pusimos rumbo a la música. Por desgracia, nos íbamos a perder a Mikel Erentxun, no llegábamos a tiempo ni de broma. Me da pena porque tenía muchas ganas de escuchar sus grandes canciones en directo. Espero que pronto pueda verle en concierto.

Por fin llegamos a la Feria de Valladolid, donde se celebra el Intromusic. Le pregunté varias veces al community que si en el recinto hacía frío (había leído quejas de anteriores ediciones) y me juraba y perjuraba que no, y que además, habría ropero. Yo por si acaso iba como una cebolla. Mejor que sobre que no que falte.

Frente al recinto hay una zona de aparcamiento con parquímetro, pero debido a la hora no tuvimos que pagar. Entramos en el recinto directas a escuchar a Iván Ferreiro. Debe ser la enésima vez que lo veo en directo con las canciones de Casa, pero oye que no me canso. Siempre es un espectáculo volver a escuchar el sinfín de canciones que tiene sobre su espalda Iván. Se echan de menos muchas de ellas, pero durante el concierto consigue que suenen canciones de todos sus trabajos, desde sus inicios en solitario con “Canciones para el tiempo y la distancia” hasta su último álbum “Casa” e incluso un par de temas de su época de “Piratas” que como siempre, hacen que el público se entregue totalmente. Van mezclándose “Ciudadano A”, “El dormilón”, “El viaje a Dondenosabidusientan”… para terminar con “Turnedo”.

Iván Ferreiro junto a su banda (formada por su hermano Amaro, Pablo Novoa, Ricky Falkner, Xavi Molero, Marta Toro y Emil Sáiz) supo llenar el escenario como siempre, pese a tratarse de un concierto a las dos de la tarde en la fría Valladolid.

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Terminado el concierto de Iván nos tenemos que marchar del recinto para personarnos en el hostal donde haremos noche, dejar los bártulos y ya de paso comemos por el centro. Nos topamos con un restaurante cercano al hostal, el Mesón Don Enrique. Lo tengo que mencionar porque después de hacernos con una mesa, tomar una rica tortilla de patata, choricillo al vino y croquetas, empieza a sonar a todo volumen “Turnedo” y nos traen unos chupitos de Jäger. Si es que nos calaron al momento. Mil gracias por estos detalles, amigos.

Se nos echa el tiempo encima, no hemos podido ver a los vallisoletanos “Cosmic Birds”, y llegamos justo a tiempo para situarnos en las primeras filas para ver a “Rufus T. Firefly”. Los de Aranjuez hacen un repaso de su último disco “Magnolia” (para mí uno de los mejores discos del año) y suenan también algunas canciones de anteriores trabajos. Se marcan un momento instrumental que a mí me traslada a otra dimensión. Musicalmente hablando son de lo mejorcito que he visto. Esas letras que te llegan, como encajan perfectamente sus instrumentos,  el aire lisérgico y la forma en que Julia toca la batería hacen de Rufus una banda que está logrando el sitio que se merece. El público lo disfrutaba y eso se notaba en el ambiente. “Pulp fiction” tiene esa parte final que a mí personalmente “me pone sensible”, “Nebulosa Jade” es la declaración de amor más sincera, “Magnolia” pese a la duración de la canción consigue crecer y crecer según avanza llegando a un éxtasis cósmico, y “Río Wolf” traduce los aires más rockeros de la banda. Un concierto maravilloso sin duda.

Tenemos un ratito hasta las ocho que comienzan León Benavente, por lo que aprovechamos para hidratarnos y “deshidratarnos”. Momento para poder analizar las instalaciones del recinto. Desde mi experiencia os puedo contar que la temperatura era muy agradable, no se pasaba frío, se podía estar con sudadera, e incluso en algunos conciertos sobraba (sobre todo en las primeras filas y con saltos de por medio). Los baños, pues el de chicas con sus colas como suele pasar, pero había muchas cabinas y estaban limpias. Tampoco hice mucha cola para las barras, quizá también he escogido bien los momentos. El aforo muy bien, no he sentido agobio, podías salir y entrar del meollo de los conciertos sin mucho esfuerzo. La única pega… los “Julios”, ¡ay, amigos! Esa moneda de cambio nos la clava, ¡Y LO SABES!

Pero bueno, el precio económico de la entrada quizá es lo que tiene. Ver conciertos de casi hora y media de duración de grandes bandas del panorama nacional por un módico precio, que si no recuerdo mal su precio más alto han sido 35 euros… Pues bueno, se lo perdonamos.

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Conseguimos sitio en las primeras filas para contagiarnos del potente directo de los chicos de León Benavente. Me ha sorprendido gratamente la acústica del recinto, sonó todo de lujo. Los escenarios aunque eran “humildes” han estado acompañados por una iluminación muy buena y por un técnico de luces que chapó. También se agradecen las dos pantallas a los lados del escenario que permitían a los asistentes disfrutar al detalle de lo que se cocía en el escenario. Seguid así gente del Intromusic.

Por fin León Benavente, recién aterrizados de México según nos cuentan, van desgranando una a una las canciones con las que Abraham Boba nos narra un sinfín de historias acompañadas de un sonido maravilloso. Desde “Tipo D”, pasando por “Gloria”, “California” o “La Ribera”, se repasan sus dos discos. El público vibra al compás de la música, Abraham mueve la cabeza como solo él sabe hacer. El ritmo va creciendo y el tiempo pasa volando. Abraham se entrega al público y se entremezcla con las filas delanteras. Llega el momento culminante con “Ser Brigada”. Nosotras, nos quedamos con muchas ganas de más. Pero toca el turno de Sidonie y no cabe un alfiler. Esto se va llenando cada vez más. Optamos por quedarnos un poco lejos para poder bailar a gusto. Se nota que “Sidonie” está llegando cada vez a más gente, pues los allí presentes se saben sus nuevas canciones al dedillo y las corean junto a Marc Ross.

Tengo la suerte de que canten “Fascinado” que me devuelve a mis últimos años de adolescencia y “Feeling Down” que bailamos como locos un señor que tenía al lado y yo. Creo que de los pocos que la conocíamos. Sí, echo de menos esos toques más psicodélicos de Sidonie, ese tono de sitar, pero bueno, yo los quiero igual. También cantamos canciones de sus últimos discos como “Un día de mierda” o “Carreteras infinitas” en la que participó Julia sobre el escenario, la batería de Rufus. Momento en que Marc también aprovecha para recordar su próximo concierto en el Wizink de Madrid donde estará Rufus T. Firefly como sus teloneros.

Desde luego todo este Intromusic parece un lugar de reunión y hermanación entre las bandas del cartel. Pues Iván Ferreiro también aparece para plantarle un morreo a Marc. Mucho amor por todo el escenario.

Según terminan Sidonie vamos corriendo a pillar algo de cenar. En la zona exterior hay plantados cuatro food trucks que ofrecen distinta oferta gastronómica. He tenido suerte y no hemos tenido que hacer nada de cola, así que pillamos los bocatas y entramos corriendo al calor en la zona de comedor que está habilitada, donde descansar y reponer fuerzas (me duelen los pies…).

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Toda la gente corea las canciones de M Clan, pues ya son casi himnos generacionales, sobre todo “Carolina”. ¿Qué levante la mano quién no se sepa ese “Carolina trátame bien, no te rías de mí, no me arranque la piel”?

Y poco a poco va llegando nuestro final en este Intromusic Festival. Digo nuestro, porque después saldrán al escenario “La Habitación Roja” a quien nos quedamos con ganas de ver, pero no podemos más con nuestra vida y decidimos retirarnos. El ambiente seguía muy animado, de hecho de camino nos encontramos una noche vallisoletana muy fría pero llena de ambientazo. Pese a ello, optamos por irnos a dormir. Al día siguiente queremos dar un paseo y ver la ciudad y toca regresar a Madrid.

Intromusic, deseo de corazón que sigáis por muchos años haciendo carteles con grandes artistas nacionales como los de esta edición y poder regresar el año que viene, y al siguiente, y al siguiente. ¡Larga vida al Intromusic!

 

Bárbara Sanjuán (Bala Swan)

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