The Killers “Wonderful,wonderful”.

killers

El grupo de rock de Las Vegas The Killers ha sacado su quinto álbum de estudio, Wonderful Wonderful,  tras cinco años desde el lanzamiento de su anterior disco, Battle Born. La banda debutó hace trece años con el álbum Hot Fuss, un gran trabajo al que siguió Sam’s Town, que aunque lejos de ser perfecto, fue otro gran disco. Podemos decir sin miedo que desde ese segundo trabajo en 2006, la calidad de sus álbumes ha ido decayendo disco tras disco. Sin embargo, con Wonderful Wonderful esto parece cambiar (al menos ligeramente).

Aunque en términos generales podemos encontrar este disco algo cursi, se ve compensado en parte por la convicción y fuerza con la que lo venden. Así mismo, es algo decepcionante que tras cinco años de espera solo cuente con diez canciones (trece si contamos la edición extendida, pero esta incluye dos remixes del tema “The Man”). Por otra parte, en este nuevo disco nos encontramos a un Brandon Flowers mucho más personal e introspectivo, lo cual no es necesariamente algo bueno, ya que se echa en falta ese lado ridículo y absurdo de sus anteriores canciones.

Así pues, parece que con este nuevo álbum, que es mucho más maduro, quieren ser tomados más en serio, y, aunque puede que nos hayan dado un producto de calidad, no es tan divertido como sus anteriores trabajos. Asimismo, en este disco dejan ver de manera mucho más clara sus influencias, especialmente en canciones como “The Man”, con una obvia inspiración en Talking Heads; “Life to Come”, que recuerda a canciones de U2; o “The Calling”, que presenta ciertos parecidos a Depeche Mode.

El disco abre con la canción “Wonderful Wonderful”, empezando con una idea muy creativa, y una instrumentación que es en cierta manera única dentro de este álbum y para la banda en general. Al principio encontramos un bajo que parece en cierto modo algo amenazante, y luego se nos va revelando la historia, mostrando también la amplia gama de la voz de Brandon.

La siguiente canción es “The Man”, que fue el primer single de este nuevo disco que lanzó el grupo, y que cuenta con un toque de dance rock y con un estribillo muy pegadizo. El propio Flowers dijo sobre esta canción que a pesar de sonar alegre, la escribió con un gran arrepentimiento por el tipo de persona que era cuando empezó la banda. Señala también que fue la última canción del disco que escribieron, por lo que no suena del todo como las anteriores, y pueden escucharse algunas de sus influencias, como David Bowie y Talking Heads. Además, encontramos momentos divertidos en la letra de esta canción que nos recuerdan al pasado de la banda, como cuando se describe como “USDA certified lean”, proclamando ser carne de calidad.

“Rut” es una canción escrita desde la perspectiva de la mujer de Brandon, Tana, que tiene trastorno de estrés postraumático, y habla de encontrarte en un estado depresivo del que no puedes salir y de la necesidad de mantenerse fuerte y aferrarse a tus seres queridos. La canción empieza con unas voces distorsionadas que, aunque de primeras pueden echar para atrás y resultar un tanto chirriantes, tienen su sentido, pues pretenden mostrar frustración, reflejando lo que el vocalista está intentando contar con la canción. Conforme el tema avanza nos encontramos con sonidos que nos recuerdan más claramente al grupo.

“Life to Come” es una gran canción algo dramática con un estribillo pegadizo. Sin embargo, tiene algunas letras que pueden resultar algo tontas, poniéndonos difícil el deseo de Brandon de ser tomado en serio.

“Run for Cover” es el segundo single de este disco, aunque fue escrito hace casi nueve años para el disco Day & Age, pero no la terminaron hasta ahora, gracias a la ayuda de Alex Cameron, que ha colaborado en otras canciones de este álbum. Podemos ver que hubiese encajado con el disco de 2009 en el tempo de la canción y en el hecho de ser una de las canciones del disco más inspiradas en el rock. En las letras encontramos alusiones a un escándalo de un senador de hace años, pero también referencias actuales, como la de las noticias falsas. En este tema la voz de Brandon suena muy bien, así como el estribillo, que parece crecer, y los sintetizadores de fondo, que no dominan la canción pero están presentes.

A continuación nos encontramos con “Tyson vs Douglas”, que presenta un ángulo muy interesante en cuanto a la manera de narrar la historia, así como una buena instrumentación con un gran ritmo de batería. Esta canción trata sobre la caída de nuestros héroes personales a partir de la derrota de Mike Tyson, en 1990, frente a Buster Douglas. Así, Brandon explica cómo haber  visto de niño la caída de Tyson, a quien admiraba, le hizo ver el mundo con otros ojos, pues se dio cuenta de que el famoso boxeador no era más que un hombre y, por lo tanto, no era perfecto. El cantante cuenta también el deseo de no caer ante sus hijos, para los que es un héroe del mismo modo en que para él lo fue Tyson.

La siguiente canción es “Some Kind of Love”, inspirada de nuevo en la depresión de la mujer del cantante, incluyendo la voz de sus hijos al final del tema, haciendo que sea aún más personal. Esta canción toma partes de la canción “An Ending (Ascent)” de Brian Eno de 1983, pero el resultado es algo decepcionante. Tal vez el haber tomado esa pieza ambiental les haya dificultado en cierta manera la tarea de estructurar la canción de una manera directa y cuidada, haciendo que quede algo floja. Sin embargo, esto puede verse en parte compensado por la cierta melancolía que le otorga a la canción. Por otra parte, encontramos letras algo raras  como “You got the soul of a truck on a long distance haul” que no terminan de encajar en un tema con una carga emotiva tan grande.

Aunque “Out of My Mind” es casi cautivadora, tiene buenas referencias musicales, y en ella Brandon intenta usar su arte para decir algo, la batería parece estar muy rígidamente estructurada y las voces algo comprimidas.

El tema “The Calling” está inspirado en una pintura de Caravaggio, Vocación de San Mateo, que trata sobre un pasaje bíblico, aunque el vocalista aclara que la canción va un poco más allá y trata también sobre un hijo que vuelve a su ciudad natal para hablar con su padre. Teniendo en cuenta la fuerza de los temas de lo que está hablando, su voz no termina de sonar tan amenazante como debería. Además, el tema empieza con el actor Woody Harrelson recitando un pasaje de la biblia, lo cual puede resultar algo tedioso.

La última canción del álbum es “Have All the Songs Been Written?” tiene como título el asunto de un correo que el cantante envió a Bono de U2 en un periodo en el que no sabía qué escribir. Este tema, especialmente teniendo en cuenta que es el que cierra el álbum, es un tanto decepcionante. Por una parte, al leer el título y teniendo en cuenta la madurez que este último disco aporta al grupo, esperas que haga una reflexión introspectiva sobre la propia banda, o que tal vez sea algo irónica e irreverente. En cambio, es más bien cursi y trágica, especialmente con lo dramática que la instrumentación llega a ser en algunos puntos. Por otra parte esperas encontrarte con un gran final, pero no tiene nada de especial, haciendo que este sea tremendamente anticlimático. Sin embargo, esta canción podría considerarse una recapitulación de dónde se encuentra la banda en este momento de su carrera.

En la versión extendida del álbum podemos encontrar la canción “Money on Straight”, que es en cierto modo una crítica hacia la obsesión de la cultura americana con las armas de fuego, y dos remixes de la canción “The Man”, una de Jacques Lu Cont y la otra de Duke Dumont.

Si bien no es su peor álbum, tampoco es nada especial. El propio Brandon Flowers ha dicho que cree que escribe muchos seises y sietes, y este disco es una clara prueba de ello. Es un álbum extremadamente irregular estilísticamente hablando, no termina de evolucionar, y acaba pareciendo más bien una recopilación. Si contase con un hilo musical más consistente que le diese una forma más cohesionada, es posible que hubiese mejorado mucho. Por otra parte, la estructura de muchos de los ritmos en este álbum es algo rara, y las voces muchas veces parecen estar comprimidas para encajar con la percusión. Brandon es un buen compositor, y la personalidad que proyecta en sus canciones es emocionalmente cautivadora, y es también muy bueno actuando y vendiendo lo que dice. Sin embargo, y aunque no hay muchos momentos decepcionantes en cuanto a letras, hacia el final del disco tanto las letras como la interpretación se quedan algo cortas y no terminan de satisfacer.

Elena Soriano Dieguez.

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