Crónica del Granada Sound

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“Los Planetas se alinean y Granada se llena de música.”

Termina la temporada estival, aunque este agotador calor parezca indicar lo contrario, y Granada se llena de música, literalmente. Toda la ciudad es una fiesta, durante la semana previa al festival ha habido conciertos repartidos por cada rincón, Amaral o Full fueron algunos de los que calentaron el ambiente.

Como de todos es sabido, y si no ya os lo digo yo, en Granada no hace falta esperar a la noche para disfrutar, el ambiente del medio día hace que la calle se convierta en tu casa; con lo cual, la gente que ha ido al festival ya está callejeando a golpe de caña y tapa, y si a esto le sumas sorpresas como un concierto de Iván Ferreiro en la mítica tienda de discos Bora Bora, el día empieza más que bien.

Con la solana que el sur nos ofrece a las cuatro de la tarde, llegamos al recinto. Los autobuses lanzadera van rápidos y frecuentes, en ese sentido mi enhorabuena a la organización.

Empieza el festival con despliegue granaíno, D’Baldomeros, que sustituyen a última hora a Polock; Apartamentos Acapulco, quien han arrasado como teloneros de Los Planetas; y Toulouse animando a todo el público que deja un momento de airear sus abanicos para alzar las manos y corear el “todo cambia”. De aquí nos vamos al escenario de emergentes, donde Julieta 21 lo da todo y no se olvidan de Supersubmarina dedicándoles un tema, guiño que se repetirá a lo largo de todo el fin de semana por parte de varios artistas. El recinto empieza a llenarse y la gente se acumula frente a uno de los escenarios principales para disfrutar de Dinero y su guitarreo que gana enteros en directo, tanto que, incluso te mandan “a tomar por culo” y te sienta bien. Llega Ferreiro y su banda, con una copa de vino en la mano como diría Manolo Escobar, nos regala otro concierto perfecto; todas y cada una de las obras de arte que nos cuenta y nos canta, hacen que las vivas como si hiciera un siglo que no les vemos; y os puedo decir que tengo primos a los que veo bastante menos. Y sí, vuelvo a cantar a voz en grito esa canción que me llegará al alma de por vida, Turnedo. Era el turno de La Habitación roja, en esta gira, parte de la celebración de sus 20 años subidos a los escenarios, los valencianos ofrecieron un concierto lleno de clásicos, como “Indestructibles” o “Ayer”, defendidos a la perfección. Volvemos al escenario pequeño para disfrutar de Shinova y sus temas que ya empiezan a ser imprescindibles como, “Qué casualidad” y la emocionante “Para cambiar el mundo”. Lo de este escenario está siendo caso aparte, cada banda “emergente” que pasa por él lo hace sentirse pequeñito, la carpa que lo cubre no abarca a la cantidad de gente que se amontona para ver el concierto; lo cual es muy buena noticia porque quiere decir que la gente que acude a estos festivales están dispuestos a escuchar lo que tienen que ofrecer estas jóvenes promesas (o en algunos casos, no tan jóvenes). Antes de que terminen los vascos empieza Lori Meyers. Los de Loja están en casa y dispuestos a mostrar sus mejores cartas. Con un despliegue audiovisual digno de banda internacional, Lori da un espectáculo aglutinante en el que, lejos de ver a la gente entusiasmada con lo nuevo, saben que con la que están liando y echando mano a todos sus grandes éxitos, como “Emborracharme”, “Mi realidad” o “Luces de neón”, no habrá quien se resista a sus encantos.

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La gente se dispersa, ya hay hambre hace un rato y hay que cargar pilas, y quien dice cargar pilas dice comprar tuentis, cambiar vasos; lo cual era una auténtica locura, pedir bebida y comida; con interminables colas, de esto debería tomar nota la organización, porque era imposible cenar y beber sin perderte algún concierto por tener que estar una media de 40 minutos esperando. Pocas mesas para sentarse a tomar el tentempié. Lo de los baños cortado por el mismo patrón, muchas colas, sobre todo para mujeres, esto no es nuevo; pero he de decir que parecía que habían pillado la remesa de wc portátiles que nadie quería, la mitad no cerraban, no funcionaban y cada uno de su padre y de su madre. En este sentido me pareció, ¿Cómo decirlo?… cutre. Y como último tirón de orejas a los responsables del sarao diré que, en un festival en el que cada jornada puede llegar a extenderse hasta 15 horas, sería conveniente poner lugares para poder sentarse a descansar un ratito. Gracias de antemano por solucionarlo para el año que viene. ¡Guiño!

Pues nada, quien haya tenido suerte ya tiene la tripita llena y el cuerpo hidratado para continuar con los conciertos. Le toca el turno a L.A., los mallorquines, en su gira del “King of the beasts” lo hacen perfecto. Dependiendo de donde los veas tendrás la oportunidad de disfrutar de un acústico de Luis Albert o de un eléctrico espectacular con la banda al completo, lo cual es un auténtico deleite y repertorio no les falta. ¡Chapeau chicos!

Llega el momento de repartir espíritus, no son las mismas almas las que deciden ir al escenario secundario a empaparse del buen y novedoso rock de El imperio del Perro, que los que deciden asistir al llamamiento de Sidonie. Lo que Marc y los suyos te van a dar ya lo sabes, su fórmula no varía mucho de bolo a bolo, pero es una fórmula correcta que levanta a todo un festival y te prepara una fiesta en la que sabes que te lo vas a pasar bien, y que además de escuchar música te dejen de buen rollo, pues que quieres que te diga, mola.

Los dos escenarios principales se despiden con el rock psicodélico de Grises y los infalibles ElyElla DJ’s. El que esté en forma que se quede, que aquí todavía hay tela que cortar; y los que estamos cansadillos nos retiramos a nuestros aposentos, que mañana es otro día duro en una ciudad con tanto que ofrecer desde la mañana hasta la noche.

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Tras una primera batalla del Granada Sound frente a unas muchas miles de personas, el festival de música cerró su segunda jornada con más de 20.000 personas. Los Planetas y Dorian acarrearon la mayor atracción del público, aunque el esperado concierto de Maga dejó a las miles de almas con un buen sabor de boca.

El sábado amaneció con un sol tan intenso como el del día anterior. Ya se veía el ‘buenos días’ en los jóvenes que paseaban por las calles de Granada, la ciudad del rock, con sus pulseras en las muñecas. Las sorpresas matutinas las encontrábamos en la tienda de discos Bora-Bora que, ante la intriga de los atentos en redes sociales, publicaban a su hora pactada el invitado/a sorpresa para recibir el día con un concierto en acústico dentro de la tienda. El viernes tuvimos el placer de ver, a eso de las 13.00hs, a Iván Ferreiro aporreando su guitarra en directo mientras los acordes de las canciones de ‘Casa’ sonaban con entusiasmo. El sábado, el momento estelar fue para la banda Viva Suecia. Miles de seguidores esperaban ansiosos en las puertas para entrar. Muchos, sin embargo, tuvieron que optar por escuchar la melodía desde el sol abrasador de la calle.

El grupo mallorquín Ombra calentó los motores del público sobre uno de los escenarios principales. Un concierto que, sin duda, olvidarán. Viva Suecia sorprendió. Sorprendió porque estos cuatro chicos Murcia inundaron la ciudad de manos arriba, coreando el nuevo álbum ‘Otros principios fundamentales’ (2017). Aunque la mayor concentración se originó cuando los Los Planetas empezaron con diez minutos de ‘Los Poetas’, como si fuese un mantra interminable. Algo usual en ellos cuando arrancan sus conciertos. La siguiente media hora estuvo teñida de éxitos de antaño, como ‘Corrientes Circulares en el tiempo’, ‘Segundo premio’ o ‘un Buen Día’. Tampoco faltaron las canciones del nuevo disco, ‘Zona Temporalmente Autonónoma’ (2017), como Espíritu Olímpico o un Isamabad que cerraba, a lo grande, la presencia planetaria.

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Tampoco hay que olvidar la extraordinaria apertura de Maga, el músico sevillano que recaló arropado por un público más escaso, que en lo único que pensaban era en cenar y hacer cola para los baños. Maga supo conquistar, a medida que pasaba el tiempo, a los festivaleros con horas de cansancio acumuladas en el Cortijo del Conde, lugar que congregó a más de 20.000 personas durante el fin de semana.

A media noche, otro de los platos fuertes apareció desde la armonía del grupo barcelonés Dorian. ‘Los amigos que perdí’ abrió el telón frente a un mogolló de personas esperándoles. “Esta noche traemos muchas sorpresas”. Y no se equivocaba: dispararon ‘Hasta que caiga el sol’, nuevo single del futuro, y esperado, disco. Otros temas como ‘A cualquier otra parte’ sonaron con fuerza durante más de hora y media de concierto. Los coros se escuchaban cada vez más fuerte mientras Marc, cantante e integrante principal de Dorian, integraba las siguientes canciones. No se olvidaron de ninguna. Tampoco de la última sorpresa: globos gigantes que fueron lanzados al aire, así como confeti, algo que ya los de Dorian siguen usando como carta mágica en sus conciertos.

A la madrugada, los noruegos Kakkmaddafakka finalizaron la gran verbena festivalera en uno de los escenarios principales. Al otro lado del recinto, DJ Arturo Mondo cerrando con éxitos nacionales del panorama indie-pop esta edición de un festival que ya está haciendo historia.

 

Lorena A. Pinilla (Loren & Roll) y Angie Ramón.

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