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INTERESTELAR SEVILLA. Parte I. Viernes 19.5.2017

INTERESTELAR SEVILLA 2017

Isla de la Cartuja, 19 y 20 de mayo de  2017

El pasado fin de semana, el 19 y 20 de mayo, tuvo lugar la segunda edición del festival Interestelar Sevilla. Y claro, nosotros ahí, de cabeza.

El cartel, el emplazamiento y la ciudad prometían. Las expectativas eran elevadas, más después del chasco de la primera edición que fue suspendida al segundo día por las lluvias

Llegamos a Sevilla el mismo viernes. El festival abría intersus puertas a las tres de la tarde y nosotros entrábamos al reciento cerca de las seis. Lamentando perdernos a Viva Suecia y a Depedro, pero alegrándonos por haber hecho del defecto virtud y no haber muerto de una insolación, recogimos nuestras pulseritas (teníamos abono VIP así que las nuestras eran con RFID, chip identificador por radiofrecuencia. La entrada general funcionaba con Tuents de cartón bastante molones) y padentro.

A primera vista el recinto parecía perfecto. Todo fácilmente localizable y ordenado. Dos escenarios principales que iban intercalando, sin solaparse, conciertos de cabezas de cartel. Otro escenario más pequeño en el mismo lateral que sus hermanos mayores pero un poco más alejado (para no interferirse, esta vez sí) y cruzándolo, el Monasterio de la Cartuja (por la noche iluminado y precioso). Frente a él un pequeño lago y después de bordearlo, una mini carpa,  la Carpa Obbio, donde Djs como Bitches Deejays (geniales), la Mujer Barbuda Dj o las Me&Djs, entre otros, marcaban el ritmo de otra fiesta (absolutamente loca y divertida, podemos constatarlo…)

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Cruzcampo y Negrita. Los escenarios principales.

La zona de restauración, bien, aunque el monopolio de Kebabs es más que cansino. Pizza y hamburguesa, otro clásico, copaban el poco target que quedaba. Particularmente, y haciendo gala de mi buen apetito, apremio a los organizadores de este y otros festivales a innovar en este sentido. Igual es mucho soñar, pero un Food Truck de pescaito frito hubiera sido ciertamente apropiado a la par que un éxito seguro…Y de tortitas de camarones, y pescado adobado rebozado de ese chiquitín… En fin, fritos varios. Qué tampoco estoy cambiando tanto de tercio. A ver, no estoy pidiendo un rabo de toro…o sí, no sé. Qué se yo. Seguimos, que esto era una crónica musical, no culinaria.

De entre los conciertos del día, y como no se puede estar al pan y a las tostadas, ni soplar y sorber al mismo tiempo y como no he sido bendecida, aún, con el don de la ubicuidad (ese me falta, dadme tiempo, Y ya que estamos, dadme paciencia pero por favor, no me deis fuerza…ay) elegimos ver enteros los siguientes:

DELAFÉ: Ni el calor sofoca demasiado, ni el sol deslumbra en extremo cuando se trata de Delafé. Estuvo enorme. Las transiciones entre canciones a ritmo de Marvin Gaye, Jackson Five e incluso Cindy Lauper, de lo más conseguidas. Con “Lo más bonito del mundo” tod@s nos vinimos definitivamente arriba. Buenrollismo festivalero nivel Dios. Ganazas de verle otra vez.

NEUMAN: El lánguido Paco Roman hizo gala del sentido y sensibilidad del que es abanderado. Delicado, sutil, cálido y emotivamente enérgico, defendió, una vez más, un repertorio solo apto para pacientes y curiosos. Hay que saber escucharlo y entenderlo. Hay que querer también. Más con un sol de justicia. Salió airoso y nosotros, felices. Destacar la interpretación de Still on Time. Eriza la piel (cuanto menos, me la eriza a mí).

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Así es el backstage de los Putos.

SEZY ZEBRAS: Del escenario principal Cruzcampo, tras Delafé y después de reponer otro 2×1 en Desperado, nos dirigimos raudos y veloces al escenario menor, Cool Way. Allí estaban los Putos empezando su show. Lo suyo es más que rock. Es electricidad, energía, hipertensión y taquicardia…Hace poco nos sorprendían con su “balada” de tintes románticos “Quiero follar contigo”. Después de colarse merecidísimamente en el número 6 de Spotify,  nos comentaban que era la tercera vez que la presentaban en directo. Seguramente por eso deja un regusto “pobre” pese a ser el temazo que es. La harán suya, seguro. Fácil no parece insertar ese giro en un repertorio así. “Yeah”, en cambio, responde bien. Seguiremos el desenlace de cerca.

LOQUILLO: Metro noventaicinco de imbecilidad divina. Así le llamo yo. Los años no pasan en balde y en este caso, no pasan en balde para la letra de alguna de sus canciones, absolutamente machistas (incluso más que eso) e intolerables. Pese a ello, cantamos himnos como “La mataré” aunque lo hacemos en recuerdo de un momento más que de un significado. Eso espero. Dejando a un lado opiniones vertidas y por mi leídas en estos últimos años, el Loco es el Loco. Su presencia, ese metro noventaicinco, impresiona y llena el escenario. Qué tío. Un artista de verdad.

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Santi Balmes ilustrado por Garabattagge Ilustra

LOVE OF LESBIAN: Sin movernos del sitio y rotando 180 grados, cinco minutos tras el fin de Loquillo, salen a escena los lesbianos. Con algunos problemas de sonido, rapidamente solucionados y un show de poco más de una hora (la mitad que sus conciertos actuales en sala) dieron al público lo que es del público y por demanda festivalera: alegría y alboroto. No era el momento de largos temas, de melodías suaves ni de letras intimistas. Aunque yo eché de menos “El Poeta Halley” y “Los Males Pasajeros”, en mi opinión las mejores canciones de su último trabajo. En fin…los vi en sala hace solo un mes y espero volver a hacerlo en breve. Así que don’t worry. Disfruto de I.M.T, Incendios de Nieve y Toros en la Wii. Esta última, especialmente “Fantástica”, claro. Más tarde le comentaba a Balmes si no se cansa de cantar las mismas canciones uno y otra vez. Él, siempre tan inteligente, citó a Robert Smith “soy feliz viendo felices a los demás”. Qué remajo es, por Dios.

LEÓN BENAVENTE: Llegados a este punto y mirando otra vez hacia el escenario Negrita (donde Loquillo) nos encontramos con Abraham, César Verdú y compañía. Un público enloquecido, levantando hermosas nebulosas de polvo (qué todo hay que decirlo) y coreando, sin atisbo de duda, las letras de Ser Brigada,  La Ribiera y Gloria. Su actuación estuvo bien, aunque tristemente y sin poder evitarlo, diré que esos temas ya no despiertan en mí el entusiasmo de antes.

GRISES: para la última hora se nos planteaba la duda entre GRISES o WAS. Nos decidimos ,finalmente, por los primeros. Y es que dejando de lado a los que les tildan, despectivamente, de abanderados del tonti pop (aún no entiendo de qué va ese rollo), a nosotros nos encantan. La mezcla de sintes perfectamente conjugados junto a la voz y personalidad que impregna su cantante (de nombre impronunciable, Amancay) a las letras han hecho de sus último trabajo, Erlo, un imprescindible. Cada uno escoge su momento en cada concierto, la canción con la que definitivamente conecta con esa banda y con su actuación. Para mí ese momento, con los anteriormente llamados Grises Sueños, es Formas. Perfecto techno pop, enérgico, optimista y vital. Pegadizo, sí, ¿Y qué?

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Con este último concierto y con las sesiones de Les Castizos y Tardeo Djs, pusimos fin a un gran primer día. Buena música, buen ambiente y algo de polvo… Hay que solucionar eso. ¡Ah! y todo magnificamente ilustrado por la Asociación de Ilustración de Sevilla, Garabattagge Ilustra, cuyos miembros realizaron un estupendo trabajo retratando diferentes momentos y lugares del festival.

Mercè Fajardo

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