Rufus T. Firefly llenaron de psicodelia el Ocho y medio

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Rufus T. Firefly llenaron de psicodelia el Ocho y medio.

Este sábado 22 de abril, en la sala Ocho y medio de Madrid, nos dábamos cita para ver florecer la Magnolia de los Rufus T. Firefly.

A partir de las 20.30 horas, teníamos la oportunidad de disfrutar de buena música en directo en el Ocho y Medio, pues los teloneros del concierto, Basanta, ofrecieron su enigmático ritual. Cubiertos con sus máscaras, como de costumbre, y con unos ritmos contagiosos, deleitaron al público con temas como “Legión”.

Fue a eso de las 22:00 horas cuando por fin la Magnolia florecía. Los chicos de Rufus T. Firefly empezaban fuerte con “Tsukamori”, calentando motores para continuar su viaje con el “Halcón Milenario”. La psicodelia de sus guitarras a manos de Víctor Cabezuelo (quien lleva la voz cantante literalmente) y Carlos Campos, los teclados de Rodrigo Cominero, la contundencia del bajo de Miguel de Lucas y la fuerza de la batería de Julia Martín-Maestre, hacían que comenzara la fiesta con muchas ganas.

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Volvemos a canciones de otros discos como “Incendiosuicida”, que comienza y termina con la fuerza de las guitarras de Víctor, momento en que toda la sala se vino arriba.

Continuaron con los ritmos sugerentes de – -O- -, canción con la que la sala continuaba bailando al igual que Víctor, para seguir con “Midori”, “Espectro” y “Cisne negro”. Desde el comienzo del concierto las canciones fueron acompañadas por visuales que narraban el universo lisérgico de la banda.

La intro de “Última noche en la tierra” nos trasladaba al lugar donde confluyen todos los sueños, como dice la letra, para seguir con “Pulp Fiction” y retroceder de nuevo a otros discos con “Pompeya” y “El problemático Winston Smith”, ambas pertenecientes a su anterior trabajo “Nueve”. Este Winston consiguió poner en pie a la banda (excepto a Julia que continuaba con sus baquetas) para ponerse a bailar, dándolo todo al ritmo de sintes y panderetas, acompañados de un público totalmente entregado.

Como Magnolia es una oda a la belleza y al arte, los de Aranjuez decidieron marcarse una versión de “Lucy in the sky”, de The Beatles, ya que según ellos son el inicio de todo esto, y qué mejor que hacerles un homenaje con una de las canciones más psicodélicas de los de Liverpool.

Tras esto, llegaba el momento de la canción más freak del mundo “Nebulosa Jade”, que fue coreada por los fans hasta el momento del bis. La banda desapareció unos breves minutos, para volver al escenario acompañados de Alicer Wonder, que escoltada al piano por Víctor y a la batería por Julia, interpretó con su desgarradora voz “Canción infinita”.

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Y llegó el momento en que la “Magnolia” brillara en todo su esplendor, sonando la canción que da título al álbum y llegar al éxtasis con “Río Wolf”, cerrando la noche en que Rufus T. Firefly contagió de magia y psicodelia a los fans que nos encontrábamos en el Ocho y Medio.

 

Bárbara Sanjuán.

 

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