EDITORIAL

EL INDIE clip_image002

Por Mercè Fajardo

Empezamos nueva sección, EL EDITORIAL. En ella trataremos temas que os/nos pueden interesar o interesan ya, dándoles una visión personal y porque no, crítica.

Después de dar vueltas y más vueltas a con qué podríamos inaugurar la sección no se nos ocurre nada más obvio que empezar con lo más evidente: EL INDIE

Hablar de indie es a veces, muchas, desconcertante. Por un lado están los que aún hoy te miran con mueca y expresión chinoestreñida no sabiendo bien si les hablas de los nativos americanos o del gentilicio de aquellos originarios de la India o hindús. Claramente es gente o muuuy mayor (ningún problema con eso) o muy rara, lo que también podría ser un poco indie según como, pero no.

Luego están los que saben de esta tribu, especie o movimiento pero ni los ubican bien ni putas ganas que tienen de hacerlo. Ellos en su reggaeton, electro latino, hitazo del momento se encuentran justo en medio de lo que vendría a ser su salsa, su rollo, su historia. Ahí encontramos desde la choni perdigonera, al vamospeña de extrarradio hasta (y aquí nos movemos en horizontal sin tampoco ir mucho más allá) al paleto provinciano de camisa blanca almidonada con cuello inglés, el antaño chulo discotecas reconvertido a golpe modernidad en chulete afterpartys pijo/rancio (a veces, las más,  incluso al cruce mamporrero de los dos). En ellas, hallamos desde doña purpurinas y/o escote-transparencia, doña vestido a ras de césped, ensartado (cuando no embutido) en carnes al norte de zapatófonos de difícil ejecución o a la pija/rancia ahogada en colonia de marca y soberbia abrumadora (diferenciarla de la pija moderna…esa no va aquí). Este sería el perfil (no de la tostada) sino del usuari@ del ocio diurno, pero sobretodo nocturno, hiper mainstream. Bueno, este es el perfil que yo veo que no tiene porqué coincidir con el perfil real, también aviso. Y aviso porque entre tanta soberbia suele haber normalmente otro tanto de estupidez (y parecía que lo estaba arreglando, por Dios)

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Cruce Mamporrero

Bueno, bueno…pues esto vendría a ser un poco lo que se lleva, lo que lo peta, lo que tristemente pertenece al ocio popular en el que nos vemos envueltos. Luego, para un público que, erróneamente, se cree “especial” y más “culto” encontramos el indie. Sí, estoy de acuerdo en que, obviamente, otra sensibilidad y/o inquietud les dirige a esto de la cultura independiente pero de ahí a que sean/seamos especiales o más cultos….uff, tampoco lo veo.

Podríamos decir que la cultura independiente, ya sea música, cine, literatura… (y otras muchas disciplinas) es aquella que nace del esfuerzo, creatividad y patrocinio de uno mismo. Sin necesidad o sostén de otro más grande.

De ahí a que lo independiente sea a la vez lo más libre, lo más creativo por no tener normas o directrices preestablecidas y orientadas a un resultado concreto. Y esa libertad les hace diferentes del gusto predominante, imperante, mainstream. Estamos hablando siempre de ellos. De los emisores, ellos son los indies. Porque el receptor muy indie ya no es. ¿Como?? Sigo.

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Indie por MODERNA DE PUEBLO

Aquí lo que pasa es que se junta el hambre con las ganas de comer. El hambre del indie alternativo por mostrar su enorme talento y por  recibir ese reconocimiento que no solo necesita sino ansía con las ganas de comer del culto y sofisticado hipster que ve en las nuevas tendencias una manera de conseguir esa diferencia que le hará especial. Consumismo y esnobismo. Muy a novedad no suena. Y muy a independiente tampoco cuando una mitad se sabe mainstream y la otra mitad coincide en no querer serlo (siendo esa coincidencia la que les hace tendencia…seguro que me seguís…)

Consumismo, esnobismo y clasismo también,  ¿por qué no decirlo?. La cultura y el falsamente denominado “buen gusto” fueron por mucho tiempo propiedad de unos pocos. Las tres últimas décadas esa propiedad se hizo masiva (aunque yo aquí hablaría más de posesión que de propiedad ya que lo que se nos dio por derecho, la cultura, se nos está quitando por decreto). En nombre de ese “buen gusto” algunos han hecho suyo el término indie para diferenciarse de la clase más humilde que al no acceder, ni siquiera con la democratización de la cultura, a ese “buen gusto” escuchan a Carlos Baute como si no hubiera un mañana (que, por cierto, no hay) y replican peinados de futbolistas con aires indios (en este caso, indio de taparrabo. Con todo el respeto lo digo).

Y de esa tendencia, de ese consumismo, clasismo y por ende, esnobismo, se nutre esa burbuja a punto de explotar que son los festivales (hablaremos de ellos the next day). De talento, también, of course, porque lo hay, pero de ahí que todo sea talento indie…y tss! qué tampoco tiene porqué serlo! Pero ese es otro tema del que hablaremos también más adelante. Hoy no, mañana.

Resumiendo, todo el mundo se pregunta qué es el indie y quién es indie. Entre tanto qué, quién, donde, cuando, como, para qué y por qué, esto se nos ha ido de las manos. Lo que está claro es que el indie no son los padres, es una marca, no sé muy bien de qué pero está de moda. Que mal suena….curiosamente.

Y esta es mi opinión.

Mercè Fajardo

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