Concierto THE NEW RAEMON 22/7/2016 El Veintiuno (Huesca).

Cuando The New Raemon se encontró con David Lynch

A veces donde menos te lo esperas y cuando más lo necesitas aparece una señal. Esa sensación tuve el viernes pasado en El Veintiuno, Huesca, al ver, oír y disfrutar a Ramón Rodríguez,The New Raemon.

La señal empezaba en la puerta de un local, sala, bar, llámale X que, aunque pequeño y modesto, se ha convertido en los últimos cinco años en referente de esto que llamamos, acertadamente o no, “música indie”. Una programación de conciertos envidiable que se respira como la bocanada de aire fresco necesaria para devolver la fe en la existencia de paraísos terrenales, aunque sea escondidos en el callejón de una ciudad perdida (perdida por desconocida pero grande en espíritu). Primer aviso: anotad El Veintiuno como imprescindible.

Seguimos.

Pasadas las once, acercándose al pequeño escenario aledaño al minúsculo camerino vemos al señor de la barba y mejillas rosadas. Empieza con “Oh, Rompehielos” y menos algún/a incondicional todos permanecemos con esa actitud expectante y exigente tan española de “a ver cómo lo hace este tío ahí arriba tan solo”.Porque se trata de un acústico en solitario. Y es que como nos comentaba el mismo Ramón minutos antes, en este trabajo un día estás frente a 2000 enfervorecidos brazos arriba y al siguiente frente a 20 enfebrecidas (anótese la diferencia) miradas abajo. Pero la experiencia es un grado y eso le sobra a Ramón. Así que se lanza con un “os cuento que esto no es tan serio, que os voy a cantar mis tres hits y que por lo demás a ver si nos divertimos juntos”. Y lo hacemos.

Con “Reina del Amazonas”, tercera canción y primer hit de la noche, ya hay algunos de esos brazos arriba y varios contoneos rítmicos entre los que estamos de pie. Sorprende la buena acústica, pero para nada extraña la bonita voz de New Raemon. Eso ya nos lo sabíamos.

También la mayoría sabíamos que es un tipo simpático pese a lo triste de sus letras en ocasiones. Él también lo sabe así que en una mezcla de Unplugged con El Club de la Comedia (mi amigo Ernesto insiste en que a Raemon le sobra Club en esta gira) nos cuenta chistes de Pokemon Go y regala imitaciones de Jordi Pujol. Todo con ironía y sarcasmo, siempre inteligente obviamente. Por mí, bien. Raemon lleva tantos años en esto que se le supone y se le nota la seguridad en lo que hace y por qué lo hace. Porque le gusta, le divierte y le da la gana, si señor (no os perdáis la entrevista que le hicimos. Permaneced atentos. Lugar: aquí).

Y la cosa continua. Enlazamos canciones, hits, chascarrillos y chistes…Raemon quiere que participemos, no lo va a hacer él todo solo. Así que le hacemos caso y coreamos “Yo soy Simon, tu Garfunkel” alternando voces de lo femenino con quejidos de lo masculino. Paridad entre el público. Otro punto a favor.

Cuando llegamos a los consiguientes hits “La Cafetera” y “Te debo un baile” ya nos lo estamos pasando bien. Y llega mi señal…Todo esto está muy bien, pero a mi esa cortina roja tras el escenario y esa luz del mismo color me recuerdan algo. Esto es una sala y eso es un escenario, pero yo veo la logia negra de Twin Peaks…Este sitio cada vez me parece más misterioso y entonces Raemon empieza a cantar “Wicked Game” a lo Chris Isaak en Terciopelo Azul. No, las casualidades no existen y si yo vengo diciendo 45 minutos que esto es muy David Lynch, lo es.

Y con esto llegamos al final. Raemon termina. Todos aplaudimos y nadie se va. El Veintiuno sigue abierto y la buena música continua.

Mercé Fajardo.

 

 

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