DELOREAN- MUZIK · ¡TÍRALI!

Aquí con los colegas de Yo también Soy Indie hemos convenido que yo me encargaba de la reseña de MUZIC, sexto álbum de estudio de DELOREAN . ¡Como dirían los valencianos “¡Hale, tírali!” Que traducido vendría a ser “adelante, ¡sin miedo!” o más coloquialmente “¡con dos!”

Por norma general cuando un trabajo se me antoja harto difícil y complicado a la par que denso, intento ordenar bien las ideas para al menos, tener claros los conceptos. Eso haremos o al menos, intentaremos.

¿Para empezar, DE QUIÉN ESTAMOS HABLANDO? De DELOREAN. Seguro que todos sabéis quién son pero para aquellos que sean nuevos en esto os diré que se trata de un cuarteto vasco (Zarautz) afincado en Barcelona y que llevan dieciséis años dando vueltas por España pero sobretodo y antes que eso, por parte del mismo extranjero (sold outs en Nueva York inclusive).

Nacidos inicialmente con la intención de ser una banda pop, pasaron por el dance-punk y la indielectrónica (tírali también con el concepto…) en los primeros 2000. Llegaron a la cima, a su consagración (internacional, por aquello de que nadie es profeta en su tierra y en España más…o menos, según se mire) en 2010 con su cuarto álbum de estudio, el barroco Subiza, donde mezclaban el house y el techno “vintage” (esto lo digo yo…tírali again) con un aire muy balearic beat. Al cabo de tres años y cambiando de tercio otra vez, publicaron Apar, que se adentraba en un rock oscuro con estructuras clásicas donde se daba preeminencia a las guitarras. No funcionó tan bien y los mismos Delorean reconocieron que no era su mejor trabajo.

Pues bien, han pasado tres años otra vez y en 2016 nos presentan MUZIC.

¿Qué es MUZIC? Difícil definirlo en una frase, imposible en una palabra, pero para sintetizar y de paso hacer un juego de palabras, que no de frases (sería raro) os diré que es justamente eso: sintetizadores. Usándolos de base para construir un sonido nuevo, Ekhi y compañía se apartan completamente de las guitarras y del rock.Toda la paleta de sonidos del disco fue construida con un Sintetizador Clavia Nord Lead 2x, que no es el único synth que se escucha pero si el elemento cohesionador de todo el álbum. Las voces cuentan con unos arreglos y filtros que vaporizan la melodía haciéndola ensoñadora y muy dance sin dar la espalda a su gusto por el house, bajando en ocasiones los tonos de la voz de Ekhi e incluso duplicándola. Como punto, no negativo sinó curioso,  podríamos añadir que en ocasiones las voces se hacen irreconocibles, siendo seguramente el efecto buscado, pero acercándose peligrosamente a un mas que parecido con Tame Impala.

Las canciones de MUZIC: destacamos los dos primeros sencillos de Muzik, el primero del mismo nombre y Contra el segundo, ya que comparten unas líneas melódicas etéreas y un final muy house que subsumen perfectamente el espíritu de este trabajo. Mención también para Both, cuarta canción del álbum, y su final con Llibert Fortuny tocando el saxo. Una delicia con la que a mí ya me han ganado sea lo que sea que venga a continuación…Y a continuación  cerrando este trabajo está Parrhesia, título impronunciable, sí, pero cabe recordar que Parrhesía era, en la antigüedad, la práctica de decir la verdad “sin esconderla con nada”. La práctica entre penitente y confesor, entre paciente y psicoanalista…

Juzgar vosotros pero a mí que me confiesen y psicoanalicen así como que me da cierta esperanza. Nada que objetar.

Y…¿cómo lo hacen?: la historia no termina aquí, no…Una se queda con la duda, con la inquietud de cómo lo harán, de cómo es su proceso creativo. Porque así a priori, fácil ni sencillo no parece.

Kraftwerk decían que en el futuro la música serían cuatro oficinistas trabajando horas frente a un ordenador. Pues ahí están Delorean en su estudio del Poble Nou-BCN haciendo, según cuentan, una jornada laboral de lo más reconocible para muchos. Horas frente a una pantalla o más de una, con sus pistas y secuenciadores, trajinando todo el día con bajos, con remezclas… Para cuando al fin alguno de ellos tiene algo “acabado” lo descarga en un servidor donde los otros miembros (aquí no hay miembras, vaya…) acuden para recomponer, añadir, revisar…toquetear vamos. Y finalmente, en un acuerdo democrático convienen entre todos la versión final. Suponiéndose y suponiéndolos súper colegas, gente muy tolerante porque a mí eso de toquetear algo tan delicado de los demás, me parece de una confianza y fe digna de elogio. Pero es que para ellos todo es de todos. Son una comunidad que trabaja en cooperación. Ay, cada vez me gustan más 😉

RESUMIENDO y PARA ACABAR: tras estos 16 años, después de este último trabajo y antes con los anteriores, hemos oído y oiremos que Delorean evolucionan en cada nuevo álbum. Dándole vueltas, creo que no evolucionan sinó mutan. En esencia puede parecer prácticamente lo mismo pero no lo es. Sigo.

Si yo fuera ellos (ciertas limitaciones creativas e intelectuales me lo impiden) acabaría tan saturada con la complejidad y meticulosidad de su proceso creativo que cambiaría de tercio (y de casa, de nombre, de vecinos e incluso, de piel) en cada trabajo…por salud mental en mi caso, saturación e inquietud muy probablemente, en el suyo. Entonces, ¿qué hacen? Fácil: mutan. Porque son más chulos que un ocho y porque con la mutación viene el cambio y con el cambio inevitablemente, la evolución.

Y ahora, decid conmigo: ¡TÍRALI!

 

Ideal para: “badar o ballar”,  que traducido sería: relajarse o bailar (según volumen).

No apto para: contrarios a instrumentos electromecánicos.

Lo mejor: su atmósfera onírica.

Lo peor: tratar de analizarlo. Mejor solo sentirlo.

Puntuación: 9/10

Mercè Fajardo

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