DETROIT. NO APTO PARA ENCANTADOS DE CONOCERSE

Ser un pelín hortera y no avergonzarse ya en si es un acto de valentía.

Miss Caffeina lo saben y lo asumen. Y parece que nos gusta. Decir de inicio que siempre me han gustado los sintetizadores y si son homenaje a New Order, más. Y feliz oye. Primer aviso.

Letras imposibles que mezclan un “rescátame y sálvame” a lo Chenoa con un “todos los santos menean el rabo por ti” (me parto) y una “Oh Sana” que recuerda a OBK (no los soportaba entonces, no los aguanto ahora). Con esto darían ganas de colgar para no volver a llamar jamás pero no lo hago.

misscafeinaReconciliándome otra vez con esa parte de mi que esconde bajo llave multitud de placeres culpables me encuentro repitiendo una y otra vez “Mira como bailo” agitando brazos y piernas en total sincronización espasmódica.

Y es que quitarse el prejuicio de encima no es tarea fácil cuando lo original se ha vuelto cuidadosamente planeado, lo auténtico meticulosamente estudiado y lo independiente propiedad de grandes compañías.

Teniendo claro lo que somos, vamos a dejar de llamar peras a las manzanas a no ser que nos pongamos de acuerdo todos en llamar manzanas a las peras porque como decía aquella, si no lo hacemos compraremos manzanas y al llegar a casa nos enfadaremos porque no nos gustan las peras.

Pues eso, Miss Caffeina y Detroit es una gran manzana, placer culpable en un paraíso de querubines rubios que hay que disfrutar como si estuviéramos en el jardín de las delicias. Que diría el Bosco…

Y este es mi análisis. Avisados estabais…

 

Puntuación: 8/10

Ideal para: disfrutar

No apto para: encantados de conocerse

Lo mejor: Alberto Jiménez

Lo peor: cuidado que estamos al límite

Mercè Fajardo

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