“Lost in translation”

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“Lost in translation” es un clásico de culto, tanto la película como su banda sonora.
Básicamente, la película se trata de un vehículo en el que los personajes que interpretan Bill Murray y Scarlett Johansson transitan sin rumbo por la capital de Japón y donde cada uno tiene su respectiva crisis de los cincuenta y de los veinte, que tratan de enterrar llenando sus días de fiestas y licores caros.
Todo eso está bien hasta que empiezan a entablar una relación basada en una cinta de auto-ayuda que habla de encontrar el verdadero propósito de la vida que, según algunas personas, no se trata exactamente de fiestas y licores caros.
“Lost in translation” nos da una idea de lo miserables que son las vidas amorosas de estos dos personajes perdidos.
A pesar de todos los reconocimientos y premios que ganó la película, el soundtrack no recibió ninguno porque no era una banda sonora original. Pero la importancia de la música es tal que explica tanto como el dialogo.
El marido de la propia SofiaCopola, la directora, Thomas Mars, participa en la banda sonora cuya banda, Phoenix, dio la canción de “Too Young” para esa escena de fiesta juguetona, que termina con un camarero que se sobre entusiasma con una pistola de aire comprimido. La canción es también un recordatorio bastante literal de la tensión sexual de los dos personajes.
Como en la escena del club de striptease donde Murray trata con todas sus fuerzas de no parecer que está excitado por los cuerpos aceitosos que se desparraman de arriba debajo de los tubos al son de “Fuck The Pain Away” de Peaches. Estas situaciones incómodas acompañadas de la música de los gigantes del shoegaze My Bloody Valentine y The Jesus and Mary Chain hacen del soundtrack un disfrute auditivo.
“Just Like Honey” de The Jesus and Mary Chain suena mientras Johansson avanza hacia dentro de una multitud en una calle llena de gente mientras Bill Murray la ve a través de la ventana de un taxi, preguntándose por qué terminó con una mujer desconocida y no con ella, te hace desear no estar absolutamente solo a las 2 AM chupando las ultimas gotitas de una botella de whisky, después de gastar lo equivalente a dos meses de renta en vuelos cuando ni si quiera te gusta la comida japonesa.
Lo mismo pasa con “Sometimes” de My Bloody Valentine, una canción que suena mientras Scarlett se recarga somnolienta en el hombro de Murray después de que él le canta “More Than This” de Roxy Music en una cabina de karaoke. Esas dos canciones bastan para hacer que cualquier persona que esté viendo la película se emocione.
“Lost in translation” te hace pensar en esas veces en las que te enamoraste profundamente de alguien al que no conocías y que nunca tuviste el valor de entablar una conversación con él o ella. Las campanadas dispersas de “Tommib” de Squarepusher, mientras Johansson esta mirando a través de la ventana de su hotel la ciudad de Tokio, son suficientes para hacer una introspección completa.
El soundtrack de “Lost in translation” es fantástico, emotivo y sirve muy bien para intensificar los momentos duros de la amistad de los protagonistas.
La película para nosotros siempre perdurará como una joya cinematográfica con la banda sonora indie por excelencia, y que cualquier melómano que se precie no puede dejar de escuchar.

LBarNoelia

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